Esa ola me recuerda los paseos de mi infancia por el paseo marítimo (no recuerdo su nombre exacto) por San Sebastian en días de galerna. Ahhhh me encantaba que me mojaran, entonces no teníamos los cuidados y melindreces de ahora. La mala suerte estaba al acecho y lo sabíamos, pese a todo una servidora prefería arriesgarse. Vida, vida eso era sentir la vida, no lo sabía entonces pero lo puedo reconocer ahora. Beso.
Pienso que l@s comentarist@s preferirán que corresponda a su gentileza dejando yo, a mi vez, huella escrita en sus blogs, antes bien que contestar en mi propio cuaderno. ¡A mandar!
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Amar sin el verbo
¡Amar sin el verbo, sin la palabra!
¡Amor de dulces y silenciosas heridas!
Piel contra piel entre seres mudos....
La palabra, mis jardines interiores, el cielo, el mar, la luna, los campos, los perros y los pájaros libres. Y, siempre, la mujer: ¡el eterno femenino!
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Y lo que te queda por ver con esos ojistos!!!
ResponderSuprimirUn beso de buenas noches
Y yo también he visto con mis ojos llover sobre la mía... y sobre la cabeza de otros ...chaparrones de mucho cuidado.
ResponderSuprimirBesos y mi cariño para ti amigo.
¡Cuidado Manuel!, las olas se llevaran el coche.
ResponderSuprimirque tengas una buena semana.
un abrazo.
Esa ola me recuerda los paseos de mi infancia por el paseo marítimo (no recuerdo su nombre exacto) por San Sebastian en días de galerna. Ahhhh me encantaba que me mojaran, entonces no teníamos los cuidados y melindreces de ahora. La mala suerte estaba al acecho y lo sabíamos, pese a todo una servidora prefería arriesgarse. Vida, vida eso era sentir la vida, no lo sabía entonces pero lo puedo reconocer ahora. Beso.
ResponderSuprimirQueria te dar o selo de 100 seguidores do Blog SER POETA... Está em cima das postagens...
ResponderSuprimirBeijo