¡Se veía crecer la hierba! Y yo que no me aguantaba las ganas de echarme al coleto un Turkey con dos piedras de hielo…¡y un Chester sin filtro en un par de caladas!
Cuando no hay acción, suelo recurrir a tirar una piedra al tigre:
-Si vas a matar a una persona, no puedes dejar que nada te distraiga, so mamón, escupí al caraviruela.
El comemierda me miró como las vacas al tren, momento que aproveché para
marcarme un farol de los de antes de la guerra:
-Sin que sirva de precedente, tengo una idea. Escúchame: ¿por qué no nos largamos tú y yo y nos cargamos a otra persona? ¡A tu mujer, por poner un ejemplo!
El cornudo maqueado con un traje de mil pavos se rascó la entrepierna y cantó la Traviata:
-Trato hecho. Toma mi revólver. Te espero en un par de semanas en Atlantic City. En la mesa trece del blackjack del casino de mi hotel, el de siempre.
Salí por patas con su blackjack del 38. En esta puta vida hay que ser flexible y no casarse uno ni con su propia opinión. Hubiera sido mejor no haber conocido a la pelirroja pecosa, pero sienta bien estar vivo y con un bourbon en la mano.
Me acodo en la barra de mi bar favorito, me agarro con ansia a mi vaso de bourbon y le pego más caladas a mi cigarrillo que niño de pecho a teta materna. Un barman que merezca la pena tiene que ser circunspecto, estar alerta, ceremonioso sin ser pelota, adusto pero también amable y... tener algo turbio en la mirada. Ôsip, el hombre que me pone las copas, es ruso y circunspecto, ceremonioso, turbio y adusto y todo eso pero elevado al cubo. Inquiere:
-¿Mal día?
Ôsip es el único ser vivo que me puede preguntar algo así. Tan jodidamente obvio.
-No peor que todos los transcurridos desde que desembarqué en Normandía.
Ôsip secaba una copa de martini como un cura a su patena. El hombre del bar sabía que su preguntita no había sido una buena pregunta y pasó a un asunto fáctico:
-Su secretaria ha dejado este sobre para usted.
Dentro había una citación de la corte de justicia para comparecer en la vista oral del puto pleito que mi ex me tiene puesto por impago de su puta pensión por alimentos. Despacho el whiskey, pido otro doble, y propongo a Ôsip:
-¿Quieres convertirte en cómplice mío? Asunto rentable.
Dentro había una citación de la corte de justicia para comparecer en la vista oral del puto pleito que mi ex me tiene puesto por impago de su puta pensión por alimentos. Despacho el whiskey, pido otro doble, y propongo a Ôsip:
-¿Quieres convertirte en cómplice mío? Asunto rentable.
(las ilustraciones son de George Grosz)

