martes, 29 de diciembre de 2009

DE UNA LUZ A OTRA LUZ



Caigo en brazos de Morfeo y empiezo con la soñadera. Dormía en un delta de bancos de arena y gritaba sin cesar: ¡qué sueño tan desgraciado, qué sueño tan desgraciado! Dormía con los ojos abiertos. Mi mente no dejaba en paz a mi cuerpo. ¿Qué puedes hacer?, decía: ¡Estás perdido! Mirar a ella es todo fuego. Si vuelves la cabeza, cuitas y más cuitas. ¿Qué vas a hacer? ¿Por qué no pasas las cosas de una luz a otra luz?

3 comentarios:

  1. " Dormía con los ojos abiertos "

    Así es fácil desorientarse, ensoñar desgracias y que la mente no encuentre más luz que la de los lamentos.

    Saludos, con párpados cerrados!

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Pienso que l@s comentarist@s preferirán que corresponda a su gentileza dejando yo, a mi vez, huella escrita en sus blogs, antes bien que contestar en mi propio cuaderno. ¡A mandar!