miércoles, 28 de septiembre de 2011

Tiempo de crisantemos ( capítulo II )



(ilustración George Grosz )

(...es continuación )


-Porque no me da la real gana convertirme en la mujer de mi mujer que, para colmo, tendría que ser tu ex-mujer. Y te digo más: al final te perderán tu mala cabeza y tu jodida ambición.

El primate armado y rampante estaba muy cabreado. Cada vez más. El muy insolente va y me dice:
-Si quieres morir ya ¿se te ocurre manera menos dolorosa que un tiro en la boca?

Le había tenido al borde del k.o. y el muy cabrón seguía en pié por mi puta manía de dar lecciones de moral. Probé a atizarle un crochet emocional en pleno hígado:
-Eso es cosa de suerte. No te pongas sentimental.

Había llegado la hora de fajarnos cuerpo a cuerpo. O él o yo. Me atreví a añadir un golpe por debajo de la cintura:
-Quizá yo no haya sido más que el polvo de venganza de tu mujer. ¡Suelta el arma coño!

El tipo que me encañona con su revólver se crece y me vacila:
-Y tú, muerto de hambre… ¿no hubieras preferido fracasar como corredor de apuestas, en vez de hacerlo como chulo de putas?

No soy hombre de lecturas. Pero hay ocasiones en que tirar de un clásico puede desarmar al más pintado:
-La duda puede ser una atadura tan jodida como el amor. Tú tienes un problema. Un problema muy serio, diría yo: te cagas ante una mujer sexualmente consciente.

martes, 27 de septiembre de 2011

Tiempo de crisantemos (capítulo I)


Ilustración de George Grosz 


Yo conocía la respuesta adecuada, pero aquél hombre enfierecido echaba espumarajos por su boca:

-¡Al carajo con las explicaciones! gritaba emborrachado de cólera.

De nada sirve un argumento cabal si tu prójimo tiene la mente sucia y el corazón lleno de ira. Y un revólver en la mano.

Probé con un golpe de efecto:

-Si me quitas de encima a esa tipa pelirroja, no tienes por qué matarme.

El hombre primitivo miró tres segundos el cañón de su Smith and Wesson y otros cuatro o cinco a mi entrecejo y escupió con gesto amostazado:

-¡Cuerpo de tal! ¿ estás dispuesto a hacerte rico de una puta vez por todas?

Ahora sí. Me tenía arrinconado contra las cuerdas. Lancé un gancho de izquierda a su mentón:

-¿Y tú, saco de mierda? ¿ quieres saber tú por qué no me caso yo con una gachí forrada de pasta?

sábado, 24 de septiembre de 2011

Un instrumento de buen porte



( el autor en La Habana )


Sin remedio, que no lo tengo.

Me pregunta una lectora:

- ¿Por qué no escribes de una vez por todas un libro gordo?

Como tampoco tengo propósito de la enmienda, voy a explicarme ahora.

Mi escritura, aunque me esté mal el escribirlo, está en la órbita de la cortedad en el decir –Gracián- y obedece a la estética de lo menos.

Estas obritas mías evitan ocupar muchas horas de mis lectores, que a buen seguro las necesitan para otros menesteres.

Además, cierto pudor me impide publicar nada que sea más extenso de lo que yo acostumbro a leer. Soy présbita y mi ánimo también está cansado. Y cada edad tiene su literatura.

A mis años gusta más y cuesta menos leer poesía que prosa. Las novelas que merecen la pena, leídas fueron por mí cuando podía hacerlo a la luz de una vela.

Así lo veo yo: si te gusta escribir, hazlo breve y lee poco mientras rellenas cuartillas. Si prefieres la ficción, toma algo de tu memoria, aunque no tenga trama ni desenlace. La memoria conserva lo que debe ser archivado y sabe más de ti que tú mismo. Tu caletre no podrá inventar nada mejor que lo realmente vivido.

Otra cosa: lo complicado es conciliar las ganas de vivir con los deseos de escribir.

Por último, si lo que cuenta es el tamaño, junten mis lectoras una docena de estos relatos, de los que troceo en capítulos por entregas, y tendrán un instrumento de buen porte.

lunes, 19 de septiembre de 2011

Gris y abandono


( foto tomada por el autor, con móvil, en mi barrio )

Nada…lluvia y frío. Paseo sin rumbo por el barrio. No me gusta esta población. Ya no. No me tiene, no me envuelve. 

El encargado de Linogar, tienda de ropa para la casa, me para por la calle:
− Don Manuel, hace mucho que no vemos a su mujer por nuestro comercio.
Sonrío:
−Es natural. Tampoco yo la veo por casa. Hace tiempo que me dejó ¿Cómo van las ventas?
Me dice:
− Regular. Era mejor local el anterior, el de la esquina de frente por frente.

Sigue el hombre con sus cavilaciones. Me mira hondo y suelta:
− De todas formas, a mí lo que me gusta es el toro.
Me quedo de muestra, cual perro perdiguero:
− ¿El toro?
Sigue:
− Si, Don Manuel. Es que soy mozo de espadas.

Me enseña su carné profesional del sindicato correspondiente. No me cuesta mostrar curiosidad:
− ¿Lleva usted ahora a algún matador?
Inmediatamente me doy cuenta de que he confundido los oficios de mozo de espadas y de apoderado. Pero ya no tiene arreglo.

Sigue el hombre del toro:
− Claro que sí, estoy con zutanito, un chico de Salamanca que promete. El domingo, sin ir más lejos, toreamos en Almagro.

Nos despedimos. Reanudo mi deambular ¿Por qué y adónde?

sábado, 20 de agosto de 2011

¡Qué lástima...!



(edouard-boubat-leila-années-1950)

¡Qué lástima despertarme ahora que estaba encontrando en la vida
del sueño lo que se me había perdido en el sueño de la vida!

Juan Ramón Jiménez

lunes, 15 de agosto de 2011

No tengo miedo



Jorge Francisco Isidoro Luis Borges (Buenos Aires, 24 de agosto de 1899, Ginebra, 14 de junio de 1986) 


Con cierta desgana, leo en “El bandido” de Robert Walser -Siruela, 2004- que «el bandido era en el fondo un hombre de principios, pensaba de vez en cuando en cómo organizarse, esto es, en la manera de adaptarse, mal que bien, al orden de la sociedad».

Los bandidos son tiernos. A diferencia de nosotros los burgueses, que a menudo soñamos con la gran explosión del orden que nos constriñe, ellos anhelan ser queridos por la sociedad e invitados a los programas "à l´eau de rose" de la tele.


¿Quién es el guapo que se atreve a ordenar en su testamento que se inscriba este epitafio en su tumba?: «No creo nada. No temo nada. Soy libre».

¿Cumplirían nuestras queridas familias con nuestra última voluntad?

Antes al contrario, el bandido-tipo desea una lápida con inscripción de este tenor: «Que Dios me perdone».

En Ginebra, en el precioso cementerio llamado " Plainpalais", en la tumba de Borges está tallada, en sajón antiguo, la siguiente inscripción: «No tengo miedo», es decir, «And ne forthdan nâ».


La verdadera libertad es la del misántropo, sobre todo si está muerto. Quede claro.



martes, 9 de agosto de 2011

Tú, animal hembra, mujer mía



( foto tomada por mí cerca de casa )

¿Cómo has podido tú, animal hembra, mujer mía, llegar a esa finura, llegar a que yo grite por ti en la orilla de la mar, por ti con sólo tus dos ojos que brillan, verde lago interno con cielo?; ¿cómo tú eres así del cielo, lo que yo he llamado cielo por ti?


¿Cómo del movimiento delicado de tu brazo, tu cuello, tu cintura has ondulado el hilo de mi órbita, hasta hacerme anhelar dar el traspiés que nos tiende en el plano último de la vida?

( Juan Ramón Jiménez; incluído en "De los ríos que se van" 1951-1954 )
Notas del editor:
Primera: la foto hecha por Manuel Mª Torres Rojas está tomada tal cual del natural. No ha sido retocada.
Segunda: Juan Ramón escribió traspiés con acento. Yo también lo prefiero y así lo dejo.

jueves, 14 de julio de 2011

Hacer nada


( del álbum familiar )

A los quince años, hace tantísimo tiempo, escribía yo de mis cosas en el despacho paterno que, no hace falta jurarlo, era de puro estilo "remordimiento español". Entró sin llamar, según su  costumbre, la yaya que nos había criado a los nueve hermanos y me preguntó:

- ¿Qué haces escribiendo? ¿No tienes nada que hacer?

La yaya Sagrario era de Ventas con Peña Aguilera, provincia de Toledo, y la guerra había matado a su novio, un miliciano del Frente Popular llamado Emiliano. Ella no tuvo ya ojos para otro hombre alguno. Sagrario era honesta y leal. Entregó su vida a nosotros y entre nosotros murió. De ella aprendí que no siempre los vencedores llevan razón.

viernes, 8 de julio de 2011

Relación de pareja


Una relación de pareja consiste, en esencia, en estar haciendo continuamente, 
ambas partes, cosas que no apetecen a uno de ellos y, en ocasiones, cosas que
realmente no son deseadas por ninguno de los dos.


(foto de arriba tomada por mí; abajo, "pareja haciendo el amor ruinas Berlín asediado artillería soviética" MIGUEL NAVIA El País)

viernes, 1 de julio de 2011

Navega mi alma



( tomé la foto en Francia con un móvil prehistórico )

"...en él navega mi alma,
que murió por navegar!"

( Los versitos están extraídos de un pequeño poema de
Concha Méndez Cuesta.Madrid,1898-México,1986 )

jueves, 23 de junio de 2011

Sale la aurora



Sale la aurora, y de su fértil manto
rosas suaves esparciendo y flores
pintando el cielo va de mil colores
y la tierra otro tanto...

( Francisco de Figueroa 1530-1589 )

( fotos tomada por mí en la madrugada de hoy, día del Corpus )


jueves, 16 de junio de 2011

Ese hilo que hilvana


El eco de la infancia, ese hilo que hilvana los descosidos de nuestra restante vida...


( ilustraciones de Edna Boies Hopkins 1872/1937 )

domingo, 12 de junio de 2011

Deseos de mujer



Mi amiga, paisana y escritora María Ángeles García Garrido, a petición mía, me envía este delicioso texto, alegre y sutil réplica a uno que escribí sobre los deseos de un hombre. Allá van los anhelos de una gran mujer:

"Mis deseos de mujer son:

Permanecer en un cuerpo joven de mujer eterna en la edad de saber lo que es la vida y de merecer, para que no me den gato por liebre, tener medidas de mujer 10, 90-60-90, las mismas que tenía cuando moceaba.

Alegría de vivir siempre, conocimiento, poder personal, libertad, sexo, igualdad, apreciación, optimismo, salud, familia, amigos, dinero, amor, paz y ser generosa compartir con los demás; cuando me cansara de ser mujer 10 eterna, convertirme en vaca sagrada hindú.

Deseo que mi esposo, mis hijos y yo, incluidos mi perro Chico y mi gata Blanquita, tengamos todos larga vida, ser madre de una hija o de dos, tener una guardería de niños y niñas para que la especie humana perdure y un zoológico de animales, un acuario gigante con peces de todos los colores y tamaños para poder bucear dentro de vez en cuando.

Deseo un cocinero, un peluquero- maquillador, un salón de masajes con masajista, guardaespaldas, socorrista, una ambulancia de emergencias con médico incluido, una piscina de agua caliente cubierta, tener un jardín y huerto con árboles frutales cuidado por un jardinero, una cama de agua caliente en invierno y de agua fría en verano para mi solita.

Varios robots que realicen todas las tareas domésticas a la perfección y con pulcritud en las casas, de la montaña, de la isla privada paradisíaca, de la casa de cristal y del castillo rojo, para que estén en perfecto estado para habitarlas en cualquier momento.

Disponer en el momento de todos los medios de locomoción privados, para poder viajar por el mundo cuando lo desee en avión, tren, barco, globo, un mercedes con chofer, moto, bicicleta, que no falten burros, camellos, dromedarios, caballos, carruajes con sus cocheros por si se agotara la gasolina y un columpio para columpiarme.

Una tarjeta Visa de oro que nunca tenga números rojos y propietaria de unos Bancos con muchos lingotes de oro, en este mundo en el que el dios don dinero es el que manda y compartir con los que no tienen.

Un castillo rojo con torres y vistas a Sierra Nevada, con música y obras de arte, un despacho para escribir y leer con muchas estanterías llenas de libros, lápices y hojas de papel en la mesa de escritorio, que la musa de las letras no me abandone nunca escribiendo en mi blog el blog de MA, con un ordenador personal e internet para conectar en tu blog “Casa de citas”.

Deseo un harén de hombres de todas las razas y culturas del mundo, altos, guapos, jóvenes, mayores, rubios, morenos, castaños, pelirrojos, albinos y de pelo blanco incluidos calvos y yo ser la reina mora del lugar.

Tener una casa de cristal flotando en el mar con las paredes de cristal que protejan del sol donde la luz siempre esté luciendo natural y de noche la ilumine la luna con las estrellas y luceros, por supuesto de vez en cuando que vengan mis amigas a visitarme para dar alguna fiestecilla loca en el harén de hombres con música, desmadre incluido, canapés y brindar con buenos vinos españoles y champaña francés, que la fiesta no pare… Fiesta y más fiesta.

Son mis deseos locos de mujer.

P.D. Te devuelvo la lámpara de Aladino con mis deseos de mujer, para que sigas pidiendo más deseos de hombre."




Que no se me olvide: el enlace al blog de MA es este:
http://elblogde-ma.blogspot.com/


La foto de arriba es de Belle Vere Vogue Italia y la de abajo no lo sé y lo siento, porque es preciosa. La obtuve navega que te navega...y se me fue el santo al cielo.

martes, 7 de junio de 2011

Humphrey Bogart


"¿Quién no lleva luto por Humphrey Bogart, muerto a los 56 años de un cáncer de esófago y medio millón de wiskhies?"

Del obituario que André Bazin le dedicó en Cahiers du Cinemá (febrero 1957)

domingo, 29 de mayo de 2011

Amar sin el verbo


¡Amar sin el verbo, sin la palabra!

¡Amor de dulces y silenciosas heridas!

Piel contra piel entre seres mudos.

Miradas, suspiros, candores, deseos,

ternuras en enjambre, azares sin convocatoria, sin orden del día

ni agendas incompatibles para mañana;

sin memoria de ayer, sin balance de hoy.

¡Sexo sin cuenta de resultados!

( la foto es de Sally Mann: Amor Revealed, 2007 )

( los versos son de un tal Manuel María Torres Rojas )

domingo, 22 de mayo de 2011

Mi padre en los sueños



( foto del álbum familiar )

De los sueños que hice en la amanecida de esta duermevela, dos eran con él.

Buscaba a mi padre por la casa de Madrid, por el rincón de la sala en que pasaba cada penumbra de las tardes de verano, empotrado en su sillón de orejas color cuero hojiverdoso y no. No estaba mi padre.

Sueños después volví a por el padre. Nada, que no hay padre. Tan solo su foto de joven. Y este señor, ese “pollo pera” que aún no era padre de nadie, ¿qué tal padre mío sería/ fue después?

lunes, 16 de mayo de 2011

El sosiego de mi vida





Que nadie venga y me impida
el sosiego de mi vida,
al que mis sueños le robo...

( Miguel Valdivieso. Cartagena, 1893 - Madrid, 1966 )
( fotos tomadas por mí en la tierra del poeta )

viernes, 6 de mayo de 2011

Completo de naturaleza


"Estoy completo de naturaleza,
en plena tarde de aúrea madurez,
alto viento en lo verde traspasado."

( Juan Ramón Jiménez )
( foto tomada por mí )

Marisa Vegas, profesora de literatura y editora de un precioso
blog, me hizo llegar y recordar el verso juanramoniano.
Su cuaderno y sus letras, primor de esmero y nitidez,
están aquí:

viernes, 29 de abril de 2011

Cicatera soledad



Me levanté temprano.
Llevo tus altos ojos mirando por los míos, tu frente en luz,
la claridad de tu mirada. Llueve.
Cicatera, razonable, geómetra, adictiva soledad: ¡Siempre me quitas más de lo que ofreces!
 
 

( fotos de Masao Yamamoto )

jueves, 14 de abril de 2011

La Habana luz y gracia






La Habana es ciudad alegre y generosa
¿No querría uno aquí volver a la niñez?
¿No se puede vivir y morir  a gusto en Cuba?

( Fotos tomadas por mí )

sábado, 2 de abril de 2011

¡Huele a cuerno quemado!

Mi casa olía como la tarde,
a cuerno
quemado.







A chamusquina.
Salvé los muebles,
llamé a los bomberos y,
en un santiamén,
como quien dice, en
menos que canta un gallo,
asunto zanjado.



( fotos tomadas ayer tarde con mi móvil )

viernes, 25 de marzo de 2011

Memoria en libertad


"El sueño es solo memoria en libertad. Durante él, la intelijencia y
la voluntad se inhiben.
La vijilia es voluntad intelijente. Durante ella, la memoria las sirve.
Hermosa memoria, trabajadora constante,
amante jenerosa del olvido."

( Sabida es la predilección Juan Ramón Jiménez por la letra jota, en detrimento de la traicionera ge. Los retratos están expuestos en el Ateneo de Madrid )

miércoles, 16 de marzo de 2011

Su armario vacío











En casa, su armario vacío.
Dos fotografías enviadas a mi móvil desde un tren.
Luz de atardecer (bandeja de entrada; mensaje recibido; 18:35)
Después, nada.
En el baño permanece, como un eco desatendido y seco, su desodorante, ecológico y biológico. Sin alcohol y sin sales de aluminio. Sin perfume. No recuerdo su olor.

( fotos tomadas por el  autor con un móvil N8 ) 

martes, 1 de marzo de 2011

Cardinal's hat


Misterio doloroso


Drafno Spurnio recibió el impacto en pleno rostro. El rayo del que estaba provista la cámara del policía le acertó junto a una verruga que empezó a exagerar su topografía por la inflamación. Al momento sus dedos se contrajeron y surgió de ellos algo felino, a manera de uñas de pantera negra después de asestado un letal zarpazazo. Cuando la sangre llegó al anillo, una erupción salpicó a los asistentes.



Misterio gozoso

A Carlitos, que se conocía el percal, le sobraron dos segundos para encogerse. Discretamente se situó en un plano mucho menos comprometido; -nunca se sabe con la poli- pensó. De forma que se ató la caperuza roja como en el cuento, bien ceñida, y escondiendo sigilosamente el oro, se diluyó en un retrato que, casualidad, se encontraba vacío. Ya se sabe, que alguno ha sido boy- scout antes que fraile.

Misterio glorioso



Bien distinta fue la reacción de "Fat" Stringer. Cuando fue consciente del ataque que sufría Drafno, decidió exigir, o mejor dicho, pedir, que le invitaran a la tribuna. O a un palco, que igual le daba con tal de no perder detalle. Sacar algo de provecho, esa era su máxima. Cuando la apoplejía de su adversario empezó a tener visos de acabar en holocausto nuclear, frunció con estudiada beatitud las cejas, tensó el rictus y centró su energía mental en trasladar el máximo de odio personal hacia Drafno quien, ya paralizado, dejaba escapar un hilo de saliva por la comisura de los labios. El asombro fue lo último que se recuerda de este personaje, antes de que fuera trasladado al museo de cera de Madame Trousseau.

( Este relato es obra de mi hermano Hac Marín y las ilustraciones son de los periódicos )

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Mi ovejita Guillermina


Aquella Navidad, o la siguiente, me empeñé en subir a casa una ovejita viva. Para que viese un belén instalado en todo su esplendor. Pensaba yo que a la oveja bebé le gustaría conocer los campos de Galilea, de Samaria y de Judea, representados en época en que no daban tanto el coñazo los palestinos y los israelitas como lo hacen ahora. Esto último no es tan así, porque años más tarde, cuando me dedicaba a espiar para el Mossad, me enteré de que ya por entonces andaban tirándose unos y otros de los pelos, pero yo a la sazón no lo sabía. Si lo hubiera barruntado, me hubiera hecho el longui y localizado los exteriores del nacimiento en Murcia, que es región bien hermosa y tiene de todo. Montañas altas, desiertos bravos, huerta exhuberante y un mar de miniatura, cual menuda alga brillante y plateada de sal.

Nuestro castillo de Herodes era un puro despropósito, porque mi hermana pequeña se empeñó en poner uno tan grande que deshacía toda la armonía y proporciones del conjunto. A mí me parecía una burrada dar tanto protagonismo a un señor malafollá, que había mandado degollar a no sé cuántos niños santos e inocentes. Nunca entendí qué narices tienen que ver los artículos de broma que ahora venden los chinos del todo a cien, con la conmemoración del holocausto de esos niños inocentes.

La ovejita lucera tenía carita de azucena y provenía de un rebaño que pasaba por nuestra calle de cuando en cuando porque mi querida calle era, y sigue siendo, una cañada o servidumbre de paso para ganado. Recolecté de entre los hermanos veinticinco pesetas, que cambié a Casilda la panadera para juntarlas en un hermoso billetito de los de color morado. Esperé a que pasara el rebaño, que lo hacía todos los jueves, y metí al pastor en su zurrón la tela marinera del ala y ¡hala! para mí la ovejita.



 Monté al corderito en mis hombros y trepé por la escalera de servicio, pues me dio por recelar si, en el montacargas, no se me marearía la criatura. Soy muy considerado con la cosa de los mareos por padecer de ellos, tanto en coche, como en tranvía, avión o tren. Tengo el mal de mar hasta en la bañera, cuando me capuzo para enjuagarme el pelo, que en aquellos heroicos tiempos lavaba con champú de brea de marca Sindo. Era un mejunje laborioso de aplicar tanto por ir en unos sobrecitos que debían ser cortados por los extremos, como por picar en los ojos más que enchilada en la mucosa gástrica.

La ovejita se aclimató bien a la casa y gustaba de mirar conmigo el belencico, aunque prefería mamar de la tetina de unos riquísimos biberones que yo le preparaba, a base de Pelargón y leche de la Granja Poch. Para mí que el animalillo creía que yo era su mamá, sobre todo porque le metía a dormir conmigo debajo de las sábanas y me bañaba con él en la bañera grande, para no desperdiciar el agua caliente, que entonces era un bien muy preciado por escaso.

Me gustaba cuando balaba la ovejita ¡¡beeee!! y yo le contestaba ¡¡baaa!! En suma, lo que pudiéramos considerar como una inteligente conversación. Me sabía a musiquilla celestial ese dulce balar. Todavía lo echo de menos. Mi ovejita y yo éramos niños limpios que olíamos a rosas del campo. Su lanilla era más suave que el vello de una cabra de Cachemira.

Oía yo rezongar al cuerpo de casa sobre mis costumbres y aficiones, murmullos que arreciaban cuando la oveja dejaba sus cagarrutas en el pasillo o donde le diera la real gana. El mayor disgusto de mi infantil infancia me lo propinó mi padre cuando decidió, en la octava de Reyes, que ya estaba bien de contemplaciones y de pamplinas y que la oveja fuera enviada por Auto Transportes Andalucía al convento de las monjas clarisas capuchinas de San Antón, en Granada capital. ¡A saber en qué asiento me la acomodaron para aquel viaje sin retorno! ¡Probetica!

Llegado que fue el verano siguiente, nada más desembarcar en Los Cipreses, decidí ir a casa de las monjitas por abrazar a mi lucerita, a quien había puesto de nombre Guillermo, por cariño al proscrito personaje de Richmal Crompton. Infeliz de mí, no daba importancia a los caracteres diferenciales de una oveja macho respecto de los de una hembra y parece que en mi casa tampoco eran duchos en ese arte. Oséase, que podía ser Guillermina. Ya he contado que en mi familia las cosas del sexo no se explicaban porque eran pecado. Y los pecados no tienen explicación, teologías aparte.

Con la tata Mariana agarré un tranvía en la parada del Cerrillo de Maracena y, después de trasbordar en la avenida de Calvo Sotelo, me plantifiqué en la calle Recogidas para dar un beso en los morros a mi Guillermina. Con la recta intención, eso sí, de preguntar luego por tía Emilia.



Esto último me daba cierta fatiga porque, como era monja de clausura, de las fetén, las visitas se perpetraban en una salita encalada, donde había una oquedad guarnecida con tres o cuatro barreras de rejas, la última de las cuales, esto es, la más cercana al visitante, tenía unos pinchos de tamaño natural. No estoy tuerto hoy en día porque, prudente de mí, cubría con un pañuelo de hilo egipcio el pincho más cercano al ojo que mantenía abierto. El otro ojo quedaba cerrado y sin luz hasta bien terminada la visita.

Sale mejor comprometer un cincuenta por ciento de tus capacidades, antes bien que el cien por cien. Mi tía era bajita, es decir, enana, lo que dificultaba aún más su reconocimiento sin ningún sistema de ayuda técnica para la navegación. Sor Emilia debía tener su guasa, pues una tarde, entre un ora pro nobis y un miserere nobis, preguntó a mi madre si yo era tuerto de nacimiento o sobrevenido.

Hoy es el día, decenios después de aquel asesinato, en que no he conseguido que nadie de la familia cante la gallina. Digo yo si será cosa de la ley de la “omertá”, como en la mafia. Pero a mí nadie me la da con queso, pues sé muy bien cuántas púas tiene un peine. Sostengo que la oveja fue engordada por las monjitas, quienes se la jamaron tal que el día del santo de la madre abadesa. Si alguien tiene prueba en contrario, que la aporte ahora o calle para siempre. ¡Anda que no le dieron matarile!

jueves, 16 de diciembre de 2010

Por unas Navidades venturosas


Deseo a las lectoras y lectores de este blog unas fiestas agradables y un año venidero de bien en mejor.

"Tu rosa será norma de las rosas;
tu oír, de la armonía; de las lumbres
tu pensar; tu velar, de las estrellas."
( J R J )


( ambas fotos tomadas por el autor )

domingo, 12 de diciembre de 2010

One more time

Este relato ha sido escrito por Hac Marín,
amigo que hace de hermano menor de muchas de mis cosas...


Se trata de la segunda parte de "Malos pasos"


Mientras ascendía mediante el rápido batir de unos aleteos todavía inexpertos, Fructuoso, alias “el pajarillo”, se percató de que todo él estaba revestido de plumas, pequeñas sí, pero plumas reales, que tapizaban su cuerpo y formaban dos alas que le alzaban a lo más alto.Siguió subiendo con atropellados movimientos y cuando ya estaba bastante alto en los cielos, divisó de repente y más arriba aún, una figura humana que resplandecía.

Se dirigió hacia ella, casi con la temerosa esperanza de encontrar respuesta a lo sucedido en el hotel…. Poco tiempo le costó llegar ante una figura inmensa que iba creciendo por instantes, y que la avecilla fructuosa identificó como el San Pedro de su catecismo. La sonrisa del apóstol frenó en seco el vuelo del pajarillo.

Aún cuentan las crónicas que, en realidad, San Pedro quitó hierro al asunto de las "benditas" curvas de terciopelo y a la subsiguiente fatalidad que en ellas se originó.

Para demostrárselo, el apostól -denegada por ahora su entrada en la "eternidad"- , al tiempo que se carcajeaba del “pajarillo”, le enseñó el culo en rápido movimiento para, a continuación, mandarle de vuelta a la tierra.

Fue breve el contacto entre ambos. Un infinito espacio de tiempo que inundó de nubes la minúscula cabeza de Fructuoso. Dicen que, años más tarde, aún recordaba con deleite y franca sonrisa que, un lejano día, el mismísimo San Pedro le enseñó el culo, quizá para darle a entender que, a lo mejor, podría seguir su camino unos años más.


 
Para Manuel, en la ciudad.
Hac Marín