Misterio doloroso
Drafno Spurnio recibió el impacto en pleno rostro. El rayo del que estaba provista la cámara del policía le acertó junto a una verruga que empezó a exagerar su topografía por la inflamación. Al momento sus dedos se contrajeron y surgió de ellos algo felino, a manera de uñas de pantera negra después de asestado un letal zarpazazo. Cuando la sangre llegó al anillo, una erupción salpicó a los asistentes.
Misterio gozoso
A Carlitos, que se conocía el percal, le sobraron dos segundos para encogerse. Discretamente se situó en un plano mucho menos comprometido; -nunca se sabe con la poli- pensó. De forma que se ató la caperuza roja como en el cuento, bien ceñida, y escondiendo sigilosamente el oro, se diluyó en un retrato que, casualidad, se encontraba vacío. Ya se sabe, que alguno ha sido boy- scout antes que fraile.
Misterio glorioso
( Este relato es obra de mi hermano Hac Marín y las ilustraciones son de los periódicos )


