( foto tomada por el autor, con móvil, en mi barrio )
El encargado de Linogar, tienda de ropa para la casa, me para por la calle:
− Don Manuel, hace mucho que no vemos a su mujer por nuestro comercio.
Sonrío:
−Es natural. Tampoco yo la veo por casa. Hace tiempo que me dejó ¿Cómo van las ventas?
Me dice:
− Regular. Era mejor local el anterior, el de la esquina de frente por frente.
Sigue el hombre con sus cavilaciones. Me mira hondo y suelta:
− De todas formas, a mí lo que me gusta es el toro.
Me quedo de muestra, cual perro perdiguero:
− ¿El toro?
Sigue:
− Si, Don Manuel. Es que soy mozo de espadas.
Me enseña su carné profesional del sindicato correspondiente. No me cuesta mostrar curiosidad:
− ¿Lleva usted ahora a algún matador?
− Don Manuel, hace mucho que no vemos a su mujer por nuestro comercio.
Sonrío:
−Es natural. Tampoco yo la veo por casa. Hace tiempo que me dejó ¿Cómo van las ventas?
Me dice:
− Regular. Era mejor local el anterior, el de la esquina de frente por frente.
Sigue el hombre con sus cavilaciones. Me mira hondo y suelta:
− De todas formas, a mí lo que me gusta es el toro.
Me quedo de muestra, cual perro perdiguero:
− ¿El toro?
Sigue:
− Si, Don Manuel. Es que soy mozo de espadas.
Me enseña su carné profesional del sindicato correspondiente. No me cuesta mostrar curiosidad:
− ¿Lleva usted ahora a algún matador?
Inmediatamente me doy cuenta de que he confundido los oficios de mozo de espadas y de apoderado. Pero ya no tiene arreglo.
Sigue el hombre del toro:
− Claro que sí, estoy con zutanito, un chico de Salamanca que promete. El domingo, sin ir más lejos, toreamos en Almagro.
Nos despedimos. Reanudo mi deambular ¿Por qué y adónde?
Sigue el hombre del toro:
− Claro que sí, estoy con zutanito, un chico de Salamanca que promete. El domingo, sin ir más lejos, toreamos en Almagro.
Nos despedimos. Reanudo mi deambular ¿Por qué y adónde?
