domingo, 27 de septiembre de 2015

INVOCACIÓN AL LAUREL


(el autor en la Costa Vasca francesa)

INVOCACION AL LAUREL O LA MADUREZ DE UN HOMBRE
(65 palabras para Manuel)

Las ramas de los sauces mojados y amarillos
te rozarán la frente. En la arena perlada,
verbenas llenas de agua, de cálices sencillos,
ornarán la indolente paz de tu pisada.
Y tu cabeza ceñirá por siempre egregia
la corona de laurel de los sueños :
mirar hacia el azul , perfecta belleza, luz.

(Poema enviado por un colectivo de seguidoras de este modesto blog,
con ocasión de mi reciente cumpleaños. ¡Y que sea lo Dios quiera!)



domingo, 13 de septiembre de 2015

VENTANAS DE LUNA CLARA


(foto tomada por mí)

Ventanas de luna clara, cortinas de escarcha...
en invierno tan sólo se hace perpetua una persona.
(Bai Juyi, nacido en Xinzheng en 772, reinando
el emperador Taizong)

sábado, 18 de julio de 2015

Carta a una amiga


 

                                                           ( foto del autor )

Llega a mis manos la carta que un amigo envía a una amiga suya, correo que, con el permiso de ambos, transcribo tal cual:

““Entre amigos no hay ofensas que agravien largo tiempo. No pasa nada, salvo las huellas de arañazos que, irremediablemente, quedan un tiempo sobre la piel del corazón de cada uno.

En los últimos años, he escuchado, en varias ocasiones, la teoría de la superior velocidad de sus circuitos cerebrales y conexiones neuronales en boca de mujeres fuertes y presuntamente independientes y auto-suficientes. Sin ir más lejos, una de mis hermanas la esgrimió, hace pocos días, ante su estupefacto marido.

Del otro lado del género humano, mi mismísimo padre, persona de trato difícil y en ocasiones desagradable, solía decir: "Cuando fulanito va, yo he ido y he vuelto tres veces".

En lo que a mí concierne, en esta etapa de mi vida, prefiero vivir la vida en "tempo moderato" que, como bien sabes, es un movimiento intermedio entre el "andante" y el "allegro". Hace unos meses, una mujer con la que tonteaba un poco me dijo:

- Es que yo trabajo en tres pistas a la vez...

Mi respuesta, formulada con respeto y afecto, fue como sigue:

-Por eso será que estás siempre dispersa y difusa...Trabajar simultáneamente en tres pistas es bueno para el circo, pero no deseable para vivir en paz consigo mismo.””

Por mi parte, desconociendo qué acaeció entre esa pareja de amigos, mujer y hombre, no me queda sino sacar a relucir las viejas dudas que abrigo sobre la posibilidad real de que hombre y mujer que, tiempo atrás, compartieron sexo, transformen su relación en simple amistad. Y no se diga si uno de ellos mantiene encendido el rescoldo de su amor hacia él o hacia ella ¡Sería preciso tener en las venas sangre de horchata!


Con los años que acumulo en mi zurrón, he comprendido, a base de coscorrones, que la clave de nuestra existencia es estar en armonía con nuestra propia infelicidad.

He dicho.




( el autor en Euskadi )

domingo, 21 de junio de 2015

En este mundo traidor...

EN ESTE MUNDO TRAIDOR...                      


(fotos tomadas por el autor)

"¡Hombres ávidos de riqueza, cómo delinquís legalmente contra la pobreza!". ANTÍPATRO (Tesalónica, S. I a.C.)

"La pobreza fecunda en héroes (Fecunda vírorum paupertas)".¿¿??¡¡!! Marco Anneo LUCANO (Córdoba, S. I d.C.)

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La madre tenía tres hijas, cada una de distinto padre.

La situación económica familiar tornóse de grave en desesperada el día en que el último de los padres, o sea el padre de la última de las hijas, se marchó de casa con una criolla de dulce y cadencioso acento.

La mayor de las hijas aprovechó el barullo para sincerar su situación abandonando oficialmente unos estudios universitarios que de facto no cursaba hacía largo tiempo y se puso a trabajar con un contrato basura en una cadena de comida basura. Puesta a sincerarse, presentó en sociedad a su novia, joven promesa del heavy metal que gustaba mucho del piercing.

La segunda hija repetía con fruición y denodado empeño el último curso de bachillerato y servía copas los fines de semana en la barra de una de esas discotecas que sirven alcohol a menores de edad, arman ruido mucho más tarde de lo que prevén las normas de teórico obligado cumplimiento y en

NADA ES VERDAD NI MENTIRA...__________
 


las que se consumen sin pudor drogas sintéticas bien adulteradas. Estaba saliendo con un chico muy majo, que se ganaba bien la vida en el mundo de la prostitución y cuyo único y relativo problema era estar imputado en cuatro causas penales que obviamente tardarían años en sustanciarse.

La tercera hija, medio mayor de edad, era la más graciada. Había heredado la belleza de la madre y era tan desparpajada como su padre.

Las finanzas familiares habían pasado de los números rojos a los de color granate almandino y la madre estaba demandada en diferentes juzgados, unas veces en procedimientos hipotecarios y otras en ejecutivos ordinarios. "Las cajas de ahorros tienen la funesta manía de querer recuperar el dinero que han prestado" pensaba la madre poco contrita. "Como si me lo hubiera gastado en amores y lujos" concluía.

De pronto la pequeña de las hermanas va y resuelve los problemas económicos, que no afectivos, de la familia ennoviándose con un empresario de la localidad bastante mayor y feo que ella y con dos separaciones matrimoniales en su haber.

El empresario y la niña se van a vivir juntos a eso que los periódicos llaman "una mansión en una lujosa.

NI EN LA ROMA DEL RETOR*...___________ 


urbanización de las afueras". La madre encuentra trabajo en la empresa del empresario y se levantan los procedimientos ejecutivos e hipotecarios de los juzgados.

La bonanza económica, que no moral, de la familia duró un par de años, tiempo que el empresario tardó en conocer a otra chica de parecida edad y gracias personales, aunque superior en la práctica de juegos de cama sin reglamento. Si el buen hombre hubiera tenido conocimientos clásicos igual se hubiera hartado de reir recordando al memo de CALÍCTOR MANTISIO cuando dijo "una muchacha virgen gana más dinero no por su arte, sino por su naturaleza".

Uno de los cuñados de la madre era abogado y se encargó con éxito de negociar una indemnización, pagadera en 24 mensualidades, como compensación por el tiempo de convivencia sin papeles. El empresario pagó además a la cría, para que no le diera mucha lata, la entrada para un apartamento situado en un bloque de viviendas de protección oficial.

La madre pregonaba por toda la ciudad que el empresario era un sinvergüenza y, se supone que por razones éticas, abandonó la empresa de quien pudo ser y no fue su yerno llevándose un disquete del ordenador con datos confidenciales de su clientela. "¿Espionaje industrial o

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* Séneca, llamado Retor o Rétor.

NI EN LA GRECIA DEL REY MIDAS...            


tráfico de información privilegiada?", meditaba la buena señora, que sabía algo de estas cosas porque el primero de los padres de sus hijas había trabajado en una oficina de patentes y marcas.

La madre y el disquete se fueron a trabajar a la competencia despertando mayores expectativas de éxito y remuneración el disquete que la madre. Al parecer ciertos empresarios aman más a los disquetes con datos de posibles clientes que a las madres de ex-novias de colegas de ramo de negocios.

Al cabo de los dos años la hija mayor volvió al contrato precario y al fast food, la de en medio dejó de matricularse en el instituto y se dedicó más profesionalmente a las copas y a las pastillas y a ayudar a su novio el proxeneta, y la más pequeña y agraciada se puso a trabajar en la capital de relaciones públicas en una compañía, con cuyo presidente no tardó en amancebarse.

La madre fue despedida de su nueva empresa cuando el disquete se negó a desvelar sus datos. El jefe de informática de la empresa todavía anda jurando en arameo pues sostiene que nunca hasta entonces se le había resistido clave o sistema alguno. "¡Hideputa quien lo encriptase!" repetía el técnico.

NI EN LA HISPANIA QUE SUSPIRA...              

El empresario del lugar sigue pagando la pensión alimenticia a sus dos primeras mujeres pero ya se ha liberado de la renta mensual de la tercera. Se dice que ha sido conminado cuasi-públicamente por la cuarta a firmar algún papel.

O témpora! O mores!* 

P.S.I "Las putas se agarran al oro más que a los amantes".

ANTíPATRO 

P.S. II "Pobreza y amor son mis dos males. Soportaré la primera fácilmente, pero soportar el fuego de Venus AFRODITA no puedo". Epigrama anónimo de la Grecia clásica

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*¡Oh tiempos! ¡Oh costumbres! Cicerón (Catilina 1, 2 y Verren 4, 25, 26)

domingo, 7 de junio de 2015

Encanto misterioso


Más que un sueño                                        __     

Atiéndeme, quiero decirte algo, que quizá no esperes, doloroso tal vez. Escúchame, aunque me duela el alma, yo necesito hablarte, y así lo haré...
PRIMERA ESTACIÓN:
CAER POR PRIMERA VEZ
Ahora que voy coger el tren, me pregunto que hago yo vestida con una gabardina de leopardo y zapatos con taconazo, doce de la mañana. Quién es ésta señora que se pasea instalada en mí por un andén de estación empujando semejante maleta, que yo jamás hubiera comprado.
La lucidez dura lo suficiente como para recordar el día en que él me aclaró, mientras abría los armarios de su casa, que era un hombre separado. Su mujer y él, según dijo, vivían desde hace algún tiempo en ciudades distintas, vidas distintas, pero ella había dejado todas sus cosas en la casa como si aún vivieran juntos. Pura civilización, savoir faire, máximo grado evolutivo de la especie: el eslabón perdido era yo.
Ocurrió en nuestra primera cita. Intenté no juzgar ni valorar. Había aceptado su invitación a cenar, me gustaba mucho. Me gusto muchísimo menos cuando me desveló que tenía la mayoría de los armarios llenos de ropa de mujer. Boecio vino en mi auxilio, me consolé pensando que ojalá no la tuviera para ponérsela.
"Cualquier día voy al Paralelo y sale cantando una de Sarita Montiel", pensé, crecida en la estoica escuela de mi madre, capaz de sacar fuerza para reírse de sí misma en momentos en los que la mayoría saltaría por una ventana.

... nosotros, que fuimos tan sinceros, que desde que nos
vimos, amándonos estamos...
SEGUNDA ESTACIÓN:
"EL PEOR POLVO DE MI VIDA"
Cuando una se siente bien, puede prescindir de lo mejor. Eso me parece sabio.
En algún momento de la noche tuve que ir al baño. Encontré un museo-gineceo femenino, sentí pudor e incomodidad y apenas me atreví a mirar, como ocurre siempre que estamos en habitaciones de personas que ni conocemos ni amamos: colonias, cremas, más colonias, más cremas, en un colgador todavía un albornoz de bano. "Su mujer está de viaje y volverá en unos días", pensé sin importarme gran cosa. No me sentí incómoda, no era asunto mío, no lo era entonces.
Volví al salón. Fuera del baño la presencia pasada de una mujer era imperceptible, solo veía una casa puesta a la medida de un hombre solo y por un hombre solo: buen gusto, deseo de orden, contención.
—Tengo una novia cubana, dijo en la sobremesa, después de haber intentado ambos varias conversaciones sin avanzar en ninguna dirección, ya a mil kilómetros de distancia el uno del otro.
—Es pintora, vive en Venecia y pasará esta Navidad conmigo; nos encontraremos el 18.
Lo consideré una invitación a marcharme. Esta vez si me pregunté, ahora ya sin la ayuda de Boecio ni de mi madre, por qué me había invitado a cenar en su casa después de intercambiar varios mensajes. Después sólo sentí un inmenso cansancio, ganas de salir corriendo y volver a casa a escuchar el silencio.
Me despedí torpemente, agradecí la velada, y corrí escaleras abajo.


… nosotros, que del amor hicimos un sol maravilloso,
TERCERA ESTACIÓN:
LE QUIERO, Y QUE SEA LO QUE DIOS QUIERA
"Volvía a casa, paraba el tiempo del invierno y compraba manzanas amarillas que sabían como nuestros largos besos. Y amé aquel tiempo de gracia, contigo en cada cosa".

Llovía. Llorar bajo la lluvia es una de las formas de la dulzura. Solo
hace falta un mínimo entrenamiento para no acompañar el llanto con gestos poco favorecedores, pasar inadvertida, dejar que las lágrimas se mezclen suavemente con la lluvia.

Esta vez había suerte: un aguacero con frío intenso, tres de la mañana y la calle desierta; ni siquiera fue necesario evitar los gestos de dolor. Lloraba un llanto suelto y desbocado, de esos en que el cuerpo acompaña con fuertes sacudidas a las lágrimas, desmedido en cualquier caso para lo que lo provocaba, una forma de aliviar la tensión vivida durante la cena.

De la mano llevaba a la niña que fui cogida con fuerza, sonreía y bostezaba con el tranquilo cansancio de la noche que llega de repente
y nos acoge, apreté un poco más mi mano en la suya.

"Me  sigue gustando..."
"Es dulce..."
"Parece tener una borrachera de soledad..."
"Quizá no debería haberme marchado así..."
"Debí abrazarle y escuchar".

Fuerte aguacero mezclado con un aluvión de emociones y contradicciones; las dejé estar. Sabía que al final, con suerte, quizá alumbraran alguna verdad.

Guardaba toda la emoción en la boca del estómago, la taquicardia, el anhelo, aquella música que puso antes de decir que me marchaba. Hablamos mucho, con esa charla exhibicionista en que a menudo caemos cuando alguien nos gusta mucho y todavía los silencios no abrigan. En un par de ocasiones le acaricié el pelo, y mientras mi nariz buscaba el final de su cuello, algo familiar y antiguo me devolvió a mi infancia. "No es de nuestra jaula", solía decir mi abuela. Él sí, él era de mi jaula: la piel suave, el final del cuello, el olor de su pelo, sus besos... los más dulces.
Llegué a casa con la niña dormida en mis brazos. La llevé a la cama y la abrigué: sabía que esa noche haría mucho frío. Ya en mi cuarto llené la bañera y encendí velas. Kanawa cantaba un aria triste en Radio 2. Después de meterme en el agua tibia me permití el inmenso cansancio de después de las emociones, me dejaba llevar por el agotamiento sumergida en agua tibia, sabía que no dormiría. Con los ojos cerrados intenté prepararme para una noche de insomnio, lucidez cegadora de esas madrugadas sin piedad en que la soledad te hiela el corazón.


...nosotros, que nos queremos tanto, debemos separarnos, no me preguntes más...
CUARTA ESTACIÓN: MIEL Y HIEL
"Amor, mi dulce bien, no quiero que me guardes, ni que en mi cuerpo frenes lágrimas ni jardines, y antes de que las quejas aviven mi desprecio, los avisos mi cólera, caiga sobre tus labios -incendio abrasador, granada suplicante-
la delicada muerte de mi olvido".
No importa cuanto tiempo hace que conocemos a una persona: me enamoré. A muy pocos nos basta un día para amarlos para siempre, con la mayoría nos sobra toda una vida para encontrarlos a diario sin llegar a saber quienes son, a menudo personas de tu misma sangre, extraños sin remedio. Peor aún, esa forma de encontrar en tus familiares los rasgos que ves cada mañana cuando te miras al espejo: tu misma nariz y pómulos, la forma de lavarse las manos, el modo peculiar de dejar caer ligeramente el cuerpo cuando estás cansada, la hipersensibilidad a la luz.
Al día siguiente llamó mi hermana.
  ¿Qué tal tu cena?
Le conté, sin entrar en detalles.
  iEs increíble!, ¿cómo te dejó ir a esas horas sin acompañarte hasta el coche?
  Por Dios grande Elena, no vivimos en la corte de Luis XVI, ¿por qué confundes todo?, ¿por qué no intentas ponerte en los zapatos del otro?
Segundos de silencio.
  Está bien, ya me he puesto en sus zapatos y en los tuyos, y si a ti te gusta tanto por algo será. Te llamaré esta noche para oír como va tu murria.
Mi hermana Elena en su torre de cristal. Un marido perfecto, unos hijos perfectos, una casa ideal..., y yo con la murria. Deben haberme tocado todos los cromosomas defectuosos de la genética familiar.

El jueves siguiente llama Jöao, me dice que el campo está precioso, que me espera para pasar el fin de semana. Preparé un escaso equipaje y me fui al aeropuerto después de tomarme dos lexatines para coger el avión. Necesitaba estar en silencio al lado de alguien sin dar explicaciones, confiar, cocinar juntos mientras escuchas música, dar largos paseos. En las noches, mientras él tocaba el saxo tenor y yo intentaba versiones a lo Carmen McRae del "Stormy weather". Nos reíamos de nuestra vida "marital".
  ¿Por qué no nos casamos?, tú serías feliz en Oporto, me decía,
sabes que nunca te llevarás tan bien con alguien.
Pensaba en Miguel. Aterricé en Madrid el domingo, y aunque sólo le había visto media docena de veces en mi vida, pensaba en él.
Recordaba con extraña ternura sus maneras hurañas cuando se le contrariaba, también las pequeñas manías de su soledad convertidas en costumbres, su ironía inteligente, la adorable mirada pícara de niño cuando se reía. Ya en el taxi que me llevaba de vuelta a casa, pensé que sería hermoso aprender a mirarle con dulzura desde lejos, dejar al amor y al cuidado hacer. Deseé otra vez mi mano en su pelo, oler el final de su cuello...
Era inevitable que nos volviéramos a ver.
Días maravillosos, me olvidé de hacer cualquier otra cosa que no fuera estar con él. Le quise con locura.

...no es falta de cariño, te quiero con el alma, te juro que te
adoro, y en nombre de este amor y por tu bien, te digo adiós...
QUINTA ESTACIÓN:
BALSICAS.
"Creo que hubiera sido feliz amándote toda mi vida" Doris Day a Rod Hudson en "Pijama para dos"
Después todo es confusión... estoy sentada en un tren que me lleva a Sabicas; quiero decir, a Balsicas.
Voy vestida con la ropa del armario de su ex mujer, aquel que abrió la primera noche, tan alejada de mis gustos, o eso creo.
Dormiré en la habitación que había reservado para Diana, la pintora cubana que finalmente declinó su invitación para pasar la Navidad juntos.
Y, no sé, me pregunto si el libro que llevo en la mano habrá sido elegido por mí o será de Yolanda, pelirrojo pubis lésbico con el que desayuné, acompañado de un sapo, una hermosa mañana mientras miraba atónita las fotografías por él enviadas en alucinado SMS, tanga de piel de ángel de "La Perla" por él ceñido y regalado para atravesar los redondos umbrales del placer; grandiosa, desmesurada, devoradora pasión, de quien ahora llevo un medallón que le regaló en medio de mil tormentos y que ésta le devolvió, y él a su vez me regaló; o algo así, no puedo pensar con claridad...
Lo recuerdo vagamente, era un medallón de Pomelato, o quizás de Hermés; que, no sé como, se convirtió en un medallón de Bulgari y que, por un extraño juego de espejos, llevo yo hoy. No sé, quizá pasará mañana a ser de Cartier en algún relato que él escriba para su blog sobre ésta nuestra historia, salón de pasos perdidos sin eco ni retorno...

De pronto, alguien me saluda con los brazos y parece llamarme desde el otro andén, "iAna!, iAna!", grita mirando hacia mí.

Le miro confundida mientras la azafata me invita a subir al tren que me llevará hasta Balsicas.


¿Quién será Ana?

Autora: Biznaga de estrellas.

domingo, 26 de abril de 2015

miércoles, 8 de abril de 2015

¡QUÉ MANOS TAN PEQUEÑAS!


El hombre que duerme sueña que está soñando y que es una lástima que ya no le duela el dolor.             
El hombre que duerme se desdobla. Su espíritu deja el cuerpo tendido en la cama y le observa desde el techo. ¡Qué manos tan pequeñas tiene! Se apiada de él y se encierra de nuevo en su cárcel de materia.
El espíritu sueña que está en el patio con aljibe
El cuerpo piensa que cada etapa es un libro.
El cerebro ordena a la consciencia que perciba el azul de lo azul.
La luz arriba. Abajo raíces. Lo perdurable está dentro.

lunes, 16 de marzo de 2015

Desperté desnudo y sin recuerdos.

(selfie de mis dos pies, el izquierdo y el derecho)

El caudal gris de ciegas horas se rompe por una ranura de luz. 

Desperté desnudo y sin recuerdos.


Mi cuerpo estaba cubierto tan sólo por una bata de hospital, de esas que te dejan con el culo al aire. Mi memoria, vacía. Boca arriba, yerto de cuerpo y yermo de espíritu, respiré con la tripa. Tenía un ladrillo en el estómago y la lengua como lija del número tres.

El médico preguntó:

- ¿Cuál es su último recuerdo?


Contesto:

- No lo sé. ¿Cuánto tiempo llevo aquí?


El galeno insiste:

-¿Qué es lo último que usted recuerda?


Se estaba poniendo pesado. Respondí:

- Una casita muy chiquitita con muchas flores en el jardín.


El hombre de la bata blanca humaniza su rostro y dice:

- En ella vivía usted, supongo. ¿Dónde estaba esa casa?


Contesto:

- Que no doctor, que es la letra de una canción.


Este tío está casado con su opinión. Porfía:

- Usted tiene que recordar algo y es su deber ayudar a solucionar su caso.


Preferí no decirle al neurólogo que a mí me importaba un pito solucionar mi caso y decidí darle una pequeña sorpresa:

-¿Es usted un hombre del gánster conocido por MoMo?


Bostezo. Pido al hombre de las preguntas que me deje dormir un rato. Cierro los ojos y me hago un autodiagnóstico. Claro que tengo recuerdos. Lo que pasa es que son deseos y no sé si se cumplieron o no. Da igual. No pienso averiguarlo.

Me acuerdo de ella. ¡Dios! Tacones, manos, medias. Su falda, sus zapatos, su blusa, su melena, su cuello con sus rizos. Me acuerdo de ella con el corazón, no con la memoria.

Un portazo impío me obliga a abrir los ojos . Es el director del manicomio. Me anuncia que en la caja fuerte de su despacho está depositado un convoluto con ochocientos billetes de los grandes. Míos son.

lunes, 2 de marzo de 2015

MANOS DE ESCRITOR


Manos de Gabriel García Márquez (foto Kim Manresa)

¿Qué se necesita para escribir?
¿inspiración o talento?

William Faulkner aclararía la cuestión diciendo que el escritor sólo necesita tres cosas: "Experiencia, observación e imaginación".

domingo, 11 de enero de 2015

Consejos para los pobrecitos ricos



( Manet. Olimpia )


Primero



En tiempos de crisis, queridos hombres blancos de ojos claros, gastar sin piedad no es de mal tono. ¡Que ardan las pérdidas en los balances de las sociedades que tenéis domiciliadas en paraísos fiscales! Dejad que falsas bancarrotas, productos de la ingeniería financiera, se acerquen a vuestros cotos de caza en Andalucía, Extremadura o La Mancha, no vaya a ser que las declaraciones a la Hacienda Pública os salgan positivas. ¡Qué ordinariez!


Segundo


Es de mal gusto vender obras de arte para pagar facturas del sastre o del carnicero. La Olimpia de Manet consuela muy mucho cuando se contempla desde la taza del excusado, máxime si ella está forrada con pan de oro.


Tercero


En los foros internacionales, sostengan ustedes, impasible el ademán, que la situación universal nada tiene que ver con la exhuberancia irracional y la codicia de quienes manejan los globalizados mercados bursátiles, financieros e inmobiliarios.
Si algún despistado pregunta por la génesis de las hipotecas basura en USA, limítense a contestar engolando la voz:
-Esto, bueno, ahí hay de todo. Los productos estructurados han ayudado a engrasar los canales de distribución del crédito.


Cuarto


En las cenas de caridad, a mil dólares cubierto, para ayudar a la cría en cautividad del esturión persa, repitan que confían, a ojos cerrados, en que los buenos tiempos de la especulación fácil y del corruptor ladrillo pronto volverán, “cuando ganen los nuestros”.

Quinto

Sean solidarios. Ayuden a la recuperación económica y sustento diario de los pobres. No se trata de dar trabajo, no. Abandónense a su natural hedonismo. De cuando en cuando, una buena juerga con sexo y “velinas” berlusconianas, champagne y caviar a go-gó, se apaña con unas decenas de miles de eurejos y…¡siempre caerán migajas para el pueblo!


Sexto


Matriculen a sus cachorros en la universidad privada más cara del mundo mundial. Antes, asegúrense de que, en ella, los profesores de ética de los mercados tienen claro que el capitalismo es bueno, justo, equitativo y necesario. Y, ¡por el amor de Dios!, sobre todo, sobre todo: ¡de que enseñen bien clarito que nadie debe controlar a las libres fuerzas del mercado!
Siempre existirán manos invisibles que se forren a costa de la plebe. ¡Faltaría más!



(fotos del autor)

viernes, 10 de octubre de 2014

VERSO FELIZ


Mi verso, que es feliz, pues va a buscarte
do quiera que estés, amor,hasta encontrarte...

viernes, 26 de septiembre de 2014

CARTAS DE UNA MONJA PORTUGUESA


(Foto tomada por mí en Sevilla)


"He comprendido que nunca te he amado.
Sólo he querido mi propia pasión"

Sor Mariana Alcoforado (Beja, Portugal, 22 de abril de 1640– 28 de julio de 1723) fue una religiosa portuguesa, a quien se atribuye la redacción de las Cartas Portuguesas (1669), cinco cartas de amor consideradas una obra maestra de la literatura erótica.

sábado, 6 de septiembre de 2014

AMOR PASÓ


Mi amor pasó
de tal manera que
ahora quiero, amor,
que no me quieras.

Si has pensado, amor,
quererme luego
te prevengo, amor,
no te entremetas
 en la noria febril
de mis planetas.

Mi amor se fué
de tal manera que
hoy prefiero, amor,
que otra me quiera.

jueves, 20 de marzo de 2014

POLIANDRIA


En la cadena francesa TV5Monde, pasan un documental sobre el Tibet. Sale un pueblito, con su monasterio budista, sus monjes y lamas y su Himalaya al fondo.

Creo haber entendido mal al documentalista, que habla en francés, sobre una conversación de fondo en la lengua local. Pego el oído: ¡es cierto! En esa aldehuela cultivan la poliandria. Todos los hermanos varones se casan con la misma y única mujer. Lo explica uno de los tibetanos sometidos al régimen poliándrico: es la manera de conservar indivisa la tierra, la casa, el rebaño de yaks y los ajuares…


Si un hermano de los míos, cualquiera de ellos, se casa con Scarlet Johanson, podemos hablar…

viernes, 7 de marzo de 2014

Castellanismo necesario y antipático



                                        (foto tomada por mí desde el tren en marcha)                                                            
¿Cómo dudar de que los tiempos son otros -¡universalidad!- sobre esta sequerosa piel de toro, ¡limitada por mares sensuales!, en cuyo centro ¡ay! han de tenernos clavados nuestros pies? 

… ¡Antipático, desagradable, odioso; asensual “castellanismo necesario” de las pseudoartes españolas de hoy! ¡Abajo el arte feo! ¡Viva el arte agradable!”.


                                                            Juan Ramón Jiménez
                                                                                            24 de octubre de 1920

martes, 11 de febrero de 2014

¡VINISTE!


( foto Sougez )

Viniste, hiciste bien, te anhelaba a mi lado,
a ti, que enfriaste mi corazón ardiente de deseo.
Amor ha sacudido mis sentidos,
como el viento que arremete en el monte a las encinas.

Safo de Mitilene (600 a. C.)

sábado, 8 de febrero de 2014

LA NOCHE ES GRIEGA II


Segunda parte

Hilton Athens

Escribo mientras ceno en el jardín del hotel Hilton Athens. El restaurante se llama “Milos estiatorio” y me lo ha recomendado mi amigo Demetrios, que es un tío cabal. En la mañana fui a su despacho en el Alpha Bank y me colmó de regalitos olímpicos y atenciones.

Como quiera que la policía ateniense está de huelga, y el tráfico griego de mírame y no me toques, me acerca al hotel un mecánico del banco a caballo de una moto BMW más grande que el caballo de Troya. Me enlacé con tenacidad al jinete bancario porque, siendo ésta la tercera vez en mi vida que subía de paquete en una moto, no quería caer por tierra, como acaeció en las dos anteriores.
Un servidor, en su inocente desconocimiento de las leyes de la física, pensaba que el cometido del paquete era volcarse hacia el lado contrario al que se inclinaba el piloto, por la cosa de compensar las fuerzas centrífuga y centrípeta. Resultado: cuerpos a tierra, rodillas y codos escoriados y la promesa de no subir más nunca a un artefacto con motor y dos ruedas..


Noche griega. El camarero, en un castellano potable, me dice que aprendió nuestra lengua en la cama, con una argentina. Le digo que es el sistema más grato y económico. Se queda pensativo. Luego, estrechado a preguntas, el mozo de comedor, bien plantado y guapito de cara, me confiesa que también aprendió así el francés y el alemán y el inglés; y nosotros, en España, sin hablar de verdad ninguna lengua viva.

Se oyen gritos atenienses. En este preciso momento Grecia se juega su pase a la final de la Eurocopa. ¡Allez la Grèce! La camarera greca me dice que su corazón late por el match de fútbol. ¡Qué desperdicio! El camarero, medio macarra él, me cuenta que ha dejado a la argentina por una yankee, que fue modelo y está muy buena pero “…que no tiene comunicación con ella después del acto…” Se van mañana a San Francisco. ¡Que Dios les bendiga y se apiade de él!

Ella no me preocupa. Primero, porque no la conozco y segundo, porque se lleva a su apolo a su tierra.Más tiran dos tetas que dos carretas.
Un ciprés oculta el plenilunio. O ella, mi Afrodita, se esconde tras el enhiesto árbol. Me obsequian con un vino dolcetto de Samos. ¡Qué agradable! Es de uva pasa, pero blanco. Subo al “penthouse bar” a rematar la noche. «Con un café con leche y una ensaimada, rematas una noche de cabaret» reza el tango.

En el ático ateniense la copa no es simétrica. El borde el vaso es más alto por un lado que por el otro. Amplifica así los efectos etílicos. Camareros no hay. Están viendo el partido en minimalistas aparatos de TV: 0-0. ¡Allez la Grèce! Viene la prórroga: ¡Sait-on jamais!

El taoísmo sabe que la embriaguez te hace lúcido, libre, sin peso. En China el vino es elixir de la inmortalidad. Un filósofo Zen escribió sobre la resaca. «Te parece que no te encuentras bien. Tienes la mente llena de “malas hierbas”. Si consigues no combatirlas ellas también pueden enriquecer tu camino hacia la luz».

Para mí que ese buen hombre quiso decir, traducido al lenguaje del funesto Occidente, que lo peor de la resaca no es la molestia física, sino la puñetera culpa. En resumen: cantidades industriales de té verde y de agua con limón y…buscar el lado espiritual del hecho de sentirte hecho unos zorros.
Me levanté de los manteles consolado y confortado. La luna griega es casi tan rotunda como en Murcia. El poderoso influjo de Afrodita marca un gol del equipo de Grecia. El delirium tremens. Cohetes, bocinazos y abrazos colectivos.

Me recojo en mi habitación, la 1006, y cierro puertas y compuertas. El sueño es una rosa, dicen en Persia. Si alguna de las mozas griegas quiere algo de mí, tienen la llave maestra.


A la siguiente mañana, instalado en el “main lobby” del Hilton Athens, bebo té verde y natural mineral water. En una hora marcharé al aeropuerto que se llama ahora “El. Venizelos”.

La comida de trabajo de ayer se celebró en un comedor del hotel llamado Thalia. «Estas que me dictó rimas sonoras, culta sí aunque bucólica Thalía…». Cito de memoria. Par coeur. Mis colegas no sabían de la función protectora e inspiradora de la diosa griega sobre la poesía. Vamos, que ni puñetera idea sobre quién era Thalía.

Las griegas han mejorado y muy mucho. Se ven hembras guapas por la calle. Antes, no. El hotel es fantástico. Servicio y cocina también. ¿Alguien da más? Si me pierdo en Atenas, me buscáis en el Hilton.

En consciente homenaje a mis contradicciones, acabo de cometer el acto más raro de mi vida. Siempre refunfuño de la manía de comprar posters en los viajes. Pues bien, acabo de comprar uno, con su canuto de cartón incluido. Mi antiguo reproche viene de que un poster abulta mucho y es incómodo de transportar. Pues aquí me tienen, con un pedazo de póster/canuto que no se lo salta un galgo. Ya encontraré una pared que lo sostenga con dignidad. ¡Anda que no!

martes, 4 de febrero de 2014

La noche es griega


Primera parte

Vuelo IB-3882

Vuelvo al lápiz y papel. Escribo en el avión que me lleva a Atenas. Atracaré a las mil y monas, pues a la horita del acostumbrado retraso, debo sumar otra más por el local time de Atenas.

Manduco en la aeronave mi magra y sosa comida de dieta y me echo al coleto la botellita de aceite de oliva virgen extra Carbonell que me dona Iberia. ¡Gracias! Son 20 mililitros de aceite y no quiero desperdiciarlos chorreteando el plato. Para que se lo beba el lavavajillas, me lo trinco yo hocico abajo.


El periódico de a bordo me cuenta que en Venezia hay un “psicópata cultural” que da martillazos a obras de arte hasta donde su brazo alcanza. Parece ser que el muy cabronazo elige bien y sabe mucho de escrituras sagradas. “Ataque a martillazos contra Venecia” intitula así El País. Hombre, tampoco conviene exagerar, que dijo Sara Montiel. La policía cree que es un hombre alto, porque un señor bajito no podría golpear con comodidad hasta donde el vándalo lo hizo. ¿Y si se sube a la chepa de un colega? ¿Y si lleva una escalera plegable de IKEA?

Mañana tengo cita con mi amigo Demetrios Mantzounis. Nos mandamos mensajes electrónicos cada uno en nuestra lengua. Me divierte intentar descifrar el griego moderno, que del clásico me acuerdo bastante, puesto que, en el antiguo bachillerato de letras, me estudié tres cursos completos de griego con los libros del sabio Adrados.

Volamos al 78 por ciento de la velocidad del sonido. Son 2.500 kilómetros los que separan Madrid de Atenas y gastaremos 9.500 kilos de combustible, dice el Sr. Comandante de la nave. Madrid-Valencia-Palma-Cerdeña-Crotone-Keffallinia-Agrinion-Atenas. A treinta mil pies de altura.

Luna casi llena sobre las nubes. El tinto Beronia crianza 2001 no está mal. El “joróscopo” de hoy me vaticina “mal talante”. ¿Qué puedo hacer contra la conjunción astral? Los cefalópodos -del griego kefalí, cabeza y podós, pie-, son los invertebrados más inteligentes y grandes que se conocen. Lo dice el director de los museos científicos de A Coruña en el periódico que me estoy aprendiendo de memoria.


Se me olvidó que me olvidé contar el quilombo acontecido antes del despegue. Al subir al avión, sentado ya en mi “seat”, se armó una buena zaragata, muy bien manejada, por cierto, por la sobrecargo de Iberia. Una señora, bien entrada en carnes, intenta subir a bordo un chisme de gran volumen. La aeromoza explica cortés, fría y metódicamente que el bulto no cabe en los compartimentos. La excesiva pasajera dice que es una nevera con ¡órganos vivos! ¡Conmoción! Examen de documentos. De órganos, “nasti”, que diría un chuleta. Se trata, finalmente, de una nevera con medicinas. Paso libre a la gorda y a sus legales drogas, que se aleja maldiciendo por el pasillo: “que no se vea usted en situación como la mía...”.

Recuerdo que, de muchacho, me impresionó la malaventura que oí en mi barrio de boca de una gitana. La nieta de los faraones gritaba a un payo: “mal de ojo te dé Lucifer y así revientes como un sapo...”.

Llevo casi tres horas en el avión. ¡Qué “hartura”! En el video de a bordo sale un documental sobre La Habana. Mi abuelo Valeriano trajo de la guerra de Cuba “las fiebres”, que al fin y a la postre le mataron. Sería la fiebre amarilla, digo yo. Quiero volver a Cuba. ¡Mi Cuba es un bello jardín!

La mitad del pasaje ha volado en una pura dormidera. Yo estoy ahora mucho más despierto que lo estaré mañana a la hora de levantarme. La señora de mi lado tenía el pelo cardado y roncaba como un Messerschmitt.



ZZZZZ... ZZZZZ...


Segunda parte

Hilton Athens

Escribo mientras ceno en el jardín del hotel Hilton Athens. El restaurante se llama “Milos estiatorio” y me lo ha recomendado mi amigo Demetrios, que es un tío cabal. En la mañana fui a su despacho en el Alpha Bank y me colmó de regalitos olímpicos y atenciones.

Como quiera que la policía ateniense está de huelga, y el tráfico griego de mírame y no me toques, me acerca al hotel un mecánico del banco a caballo de una moto BMW más grande que el caballo de Troya. Me enlacé con tenacidad al jinete bancario porque, siendo ésta la tercera vez en mi vida que subía de paquete en una moto, no quería caer por tierra, como acaeció en las dos anteriores.
Un servidor, en su inocente desconocimiento de las leyes de la física, pensaba que el cometido del paquete era volcarse hacia el lado contrario al que se inclinaba el piloto, por la cosa de compensar las fuerzas centrífuga y centrípeta. Resultado: cuerpos a tierra, rodillas y codos escoriados y la promesa de no subir más nunca a un artefacto con motor y dos ruedas..


Noche griega. El camarero, en un castellano potable, me dice que aprendió nuestra lengua en la cama, con una argentina. Le digo que es el sistema más grato y económico. Se queda pensativo. Luego, estrechado a preguntas, el mozo de comedor, bien plantado y guapito de cara, me confiesa que también aprendió así el francés y el alemán y el inglés; y nosotros, en España, sin hablar de verdad ninguna lengua viva.

Se oyen gritos atenienses. En este preciso momento Grecia se juega su pase a la final de la Eurocopa. ¡Allez la Grèce! La camarera greca me dice que su corazón late por el match de fútbol. ¡Qué desperdicio! El camarero, medio macarra él, me cuenta que ha dejado a la argentina por una yankee, que fue modelo y está muy buena pero “…que no tiene comunicación con ella después del acto…” Se van mañana a San Francisco. ¡Que Dios les bendiga y se apiade de él!

Ella no me preocupa. Primero, porque no la conozco y segundo, porque se lleva a su apolo a su tierra.Más tiran dos tetas que dos carretas.
Un ciprés oculta el plenilunio. O ella, mi Afrodita, se esconde tras el enhiesto árbol. Me obsequian con un vino dolcetto de Samos. ¡Qué agradable! Es de uva pasa, pero blanco. Subo al “penthouse bar” a rematar la noche. «Con un café con leche y una ensaimada, rematas una noche de cabaret» reza el tango.

En el ático ateniense la copa no es simétrica. El borde el vaso es más alto por un lado que por el otro. Amplifica así los efectos etílicos. Camareros no hay. Están viendo el partido en minimalistas aparatos de TV: 0-0. ¡Allez la Grèce! Viene la prórroga: ¡Sait´on jamais!

El taoísmo sabe que la embriaguez te hace lúcido, libre, sin peso. En China el vino es elixir de la inmortalidad. Un filósofo Zen escribió sobre la resaca. «Te parece que no te encuentras bien. Tienes la mente llena de “malas hierbas”. Si consigues no combatirlas ellas también pueden enriquecer tu camino hacia la luz».

Para mí que ese buen hombre quiso decir, traducido al lenguaje del funesto Occidente, que lo peor de la resaca no es la molestia física, sino la puñetera culpa. En resumen: cantidades industriales de té verde y de agua con limón y…buscar el lado espiritual del hecho de sentirte hecho unos zorros.
Me levanté de los manteles consolado y confortado. La luna griega es casi tan rotunda como en Murcia. El poderoso influjo de Afrodita marca un gol del equipo de Grecia. El delirium tremens. Cohetes, bocinazos y abrazos colectivos.

Me recojo en mi habitación, la 1006, y cierro puertas y compuertas. El sueño es una rosa, dicen en Persia. Si alguna de las mozas griegas quiere algo de mí, tienen la llave maestra.


A la siguiente mañana, instalado en el “main lobby” del Hilton Athens, bebo té verde y natural mineral water. En una hora marcharé al aeropuerto que se llama ahora “El. Venizelos”.

La comida de trabajo de ayer se celebró en un comedor del hotel llamado Thalia. «Estas que me dictó rimas sonoras, culta sí aunque bucólica Thalía…». Cito de memoria. Par coeur. Mis colegas no sabían de la función protectora e inspiradora de la diosa griega sobre la poesía. Vamos, que ni puñetera idea sobre quién era Thalía.

Las griegas han mejorado y muy mucho. Se ven hembras guapas por la calle. Antes, no. El hotel es fantástico. Servicio y cocina también. ¿Alguien da más? Si me pierdo en Atenas, me buscáis en el Hilton.

En consciente homenaje a mis contradicciones, acabo de cometer el acto más raro de mi vida. Siempre refunfuño de la manía de comprar posters en los viajes. Pues bien, acabo de comprar uno, con su canuto de cartón incluido. Mi antiguo reproche viene de que un poster abulta mucho y es incómodo de transportar. Pues aquí me tienen, con un pedazo de póster/canuto que no se lo salta un galgo. Ya encontraré una pared que lo sostenga con dignidad. ¡Anda que no!