martes, 30 de marzo de 2010

NOVIA BLANCA











Ella vino a mi jardín
una mañana de mayo;
las flores la recibieron
todas abiertas de blanco.
                      Juan Ramón

lunes, 29 de marzo de 2010

EL PAPA Y LA PALMA ILICITANA



El Papa dijo ayer, durante la misa del Domingo de Ramos, que no se verá intimidado por las "mezquinas habladurías" de la "opinión dominante" tras los diversos casos de abusos sexuales cometidos por sacerdotes y religiosos contra menores de edad. Benedicto XVI evitó referirse directamente al problema de la pederastia, pero señaló que el hombre, en ocasiones, "cae en lo más bajo, a niveles vulgares" y "se sume en el pantano del pecado y la falta de honradez".
(agencias/El País)

sábado, 27 de marzo de 2010

LOS HOMBRES HUECOS


El poeta británico, atrapado en el cuerpo de un filósofo
estadounidense, reformó su vida sin revolucionarla.
Él mismo lo escribió al final de "Los hombres huecos":
"así termina el mundo,
no con una explosión, sino con un sollozo" (1925) 

miércoles, 24 de marzo de 2010

UN ARMA EN SU MANO XXX


(...es continuación)

El filósofo macarra que nos picaba las espaldas en la trena
una noche nos dijo, como si fuera gente del alcaide:
-Buscar un higo en invierno es cosa de locos piraos. Por eso
mismo no hay que irritarse con los hechos.

¡Qué jodido polichinela! ¡En mi lugar me gustaría verle!
No hacen falta muchos latines para saber que mañana será
otro día. O no, que nunca se sabe. Pero... es que lo mío es de
mear y no echar gota. A poco de hacerme con el mando en la
ciudad, voy y recibo un estuche de parte de Lang Tsu con una
nota bien elegante y un bote de té bien empingorotado.
La cartita decía así:
"Si Ling Chi imperial. Jardín de excepción.
Mono ha vuelto" 

Insisto. En lo a mí respecta, el desorden de los sentidos me
parece de perlas. ¡Siempre que yo participe en la rebatiña!

(continuará...)

domingo, 21 de marzo de 2010

SETECIENTAS PROFESIONALES


(BABELIA firmado por M. Rodriguez Rivero)

"Algunos cronistas refieren que durante el Concilio de Constanza (1414-1418) más de setecientas putas acudieron de toda Alemania para aliviar las urgencias de los máximos representantes de la Iglesia de Cristo, ocupados el resto de su tiempo en reparar los estragos del Gran Cisma (véase la apasionante historia del papado Los guardianes de las llaves del cielo, de Roger Collins, Ariel) y en condenar las ideas del hereje Wyclif y de su influyente discípulo Hus (a quien, por cierto, mandaron asar en la hoguera pública). Parece ser que el recuerdo del escándalo provocado por aquel tomate sexual-eclesiástico tuvo mucho que ver en la definitiva instauración del celibato en el orden sacerdotal, lo que ocurrió (eclosión protestante de por medio) en el Concilio de Trento (1545-1563). Me temo que a lo largo de la historia (incluyendo la larguísima parte de la que no tenemos memoria escrita) el sexo ha sido una pasión bastante más poderosa que el deseo de consagrarse a Dios. Los protestantes, conscientes de lo difícil que resulta obviar las violentas exigencias centradas partibus pundendis, decidieron ignorar la reflexión de San Pablo (1 Corintios) según la cual el soltero tenía menos distracciones que el casado para ocuparse de las cosas del Señor, y permitieron, al contrario que su competencia directa, que sus pastores eligieran estado. Otros, como la secta cristiana de los skoptsy (Dostoievski menciona en El idiota a uno de ellos, propietario de una casa de cambio), prefirieron cortar por lo sano y optaron por castrarse, lo que no deja de resultar una solución un poco gore. A pesar de las crecientes y cada vez más extendidas demandas contra abusos pedófilos llevados a cabo por sacerdotes católicos, no crean que yo me inclinaría por una medida tan radical. Pero sí pienso que a los curas se les debiera liberar del celibato obligatorio y compulsivo: así serían menos las tentaciones rijosas en el confesionario o en las aulas. Bueno, es una simple sugerencia que elevo a la jerarquía católica española sin pretender molestar demasiado, sabedor de que esta temporada está muy ocupada en procurar que no se difunda (más) el libro Jesús; aproximación histórica (PPC, Grupo SM, 9 ediciones vendidas), de Juan Antonio Pagola, que no es precisamente un nuevo Hus (aunque hay quien lo considera una especie de Arrio negador de la divinidad de Cristo). A lo que parece, eso sí que es un peligro, y no lo de los niños tocados y abusados."

viernes, 19 de marzo de 2010

UN ARMA EN SU MANO XXIX

(...es continuación)

Había llegado la hora de guapear un poco:
-Caballeros, hasta que no regrese Mono,
yo tengo el poder. La ciudad es mía.

(continuará...)

lunes, 15 de marzo de 2010

UN ARMA EN SU MANO XXVIII

(es continuación...)
Texto de Cecilia Faber-Castell

Cogí los ochocientos pavos y salí corriendo de aquella jaula de grillos.
Me entran náuseas, como siempre que debo decidir entre dos malas opciones, en esas jodidas encrucijadas en que sabes que, hagas lo que hagas, la pifiarás, y no por ello dejas de escoger. Puta vida…

Vierto agua caliente sobre el té verde de Longjing, cumpliendo el ritual que Lieng Tzu me enseñó cuando compartíamos celda, y un color amarillo cálido comienza a contagiar la porcelana de celadón.

“La vida tiene su destino, en cambio la fortuna depende de la providencia”, así hablaba Lieng Tzu tumbado en el catre de la celda, mientras hacía girar la tetera en sentido inverso a las agujas del reloj, vertiendo el precioso líquido sobre el cuenco. Viendo sus manos acariciar delicadamente la porcelana, nadie diría que era uno de los más antiguos y eficaces jefes de la mafia china, que continuaba dirigiendo desde el penal.

Suave y gentil, así es el Longjing y así era ella en aquellos días en que no salíamos de la cama más que para abastecernos en la cocina de té, galletas, naranjas, o cualquier cosa que nos diera fuerzas para llegar a la siguiente madrugada. De buena mañana ella se marchaba al encuentro del cornudo de su marido.

No me molestan especialmente los imbéciles. Si no fuera por ellos no apreciaríamos en su justa medida a los que no lo son. Imbécil y corrupto, combinación frecuente entre políticos engañanecios.

Los lectores/as que gusten de empezar por el principio, pueden acceder al capítulo I pinchando aquí:
 http://manuelmariatorresrojas.blogspot.com/2010/01/un-arma-en-su-mano.html                                                                                               (continuará...)

sábado, 13 de marzo de 2010

UN ARMA EN SU MANO XXVII

( La ilustración es de F. Vicente)
Y el texto, de Maite San Miguel, colega de letras.

No dejaba de cavilar, con las pocas neuronas que el orfidal no había dañado, el modo y manera de escapar de tan aseptizado habitáculo. Bien endomingado con mi traje de mil rayas y ensombrerado en mi borsalino a lo Delon, rumiaba mi encéfalo por ver si de una vez por todas la pelirroja desamarraba mi desazón.


Sentí unos pasos como de carga cerca de la puerta de mi chirona. Sólo de pensar en la presencia del elemento del batín ,con pinta de doctor bacterio, mi sistema hormonal, algo tocado, se ponía fuera de Dios.

¡Sorpresa!. Mi hada madrina apareció adornada con todos sus bártulos y artilugios de limpieza y con un " hola mi amol ", tan musical como familiar, hizo " tilt " en el busilis del resto de mi mollera.

Necesitaba desobstruir mis viejas armas de dandy.


                                                               ( continuará...)

viernes, 12 de marzo de 2010

MIGUEL DELIBES


Ha muerto un escritor. El escritor. Cartas de amor de
un sexagenario voluptuoso.
¡Los dioses no nos dan ni una sed de agua!
Pero él escribía como la seda. Como el que lava.

lunes, 8 de marzo de 2010

UN ARMA EN SU MANO XXVI


(... es continuación)


Abro los ojos y siento baja mi temperatura moral. Debe ser por haber dormido no se cuantísimo tiempo. Soy un hombre antiguo, sin entresijos. Tan sólo con dos cauces subterráneos, uno turbio y otro limpio. El arroyo primitivo es claro, hondo y silente. El manantial de la era moderna, ancho, oscuro, horrisonante.

No consigo recordar si llegué a vivir con ella, ni si ella era pelirroja.

Los médicos me dicen que debo permanecer en la clínica unos tres mesecitos de nada. Mis días corren unos con otros en la sala de rehabilitación aprendiendo a caminar y estirando los músculos.¡No me dan ni para una sed de agua!

Observo a las enfermeras y a las mujeres de la limpieza. No son como las mujeres antiguas. Tienen más tetas, culo y caderas. Son más altas y todo el tiempo dicen que se estresan por un quítame allá esas pajas.

Las mujeres antiguas eran morenas y con pelos en las piernas. Si se ponían nerviosas tomaban unas gotitas de agua de azahar que vendían en los drugstores en unas botellitas cristal azul oscuro.

Noto que, como las jais antiguas, las modernas no tienen palabra y llegan tarde a todos los sitios. Observo que las nuevas no se disculpan. Si dicen “lo siento”, luego añaden “y no me llames más”. Otra condición común a las mujeres de las distintas épocas que me ha tocado vivir es que son clitoridianas. ¡El botón sagrado!
Nueva sesión con el psiconeurólogo. ¡Dale, machaca!

- ¿Cómo van sus recuerdos? me pregunta el hombre feo y duro de mollera.
- Muy bien ¿y usted? Un día un chino se meó en mi alfombra.

He tomado manía a este sujeto. No lo aguanto. Está convencido de que la mierda es mejor que la nada. Pido que me suba la dosis de orfidal, pues ahora resulta que no consigo dormir. Rechaza mi petición alegando que se acostumbra uno. El muy zote no comprende que mi insomnio actual algo tendrá que ver con la circunstancia de que he dormido, noche y día, no sé cuantos años. Y que las vacas flacas de la vigilia suelen suceder a las vacas gordas del sueño.

- Por cierto doctor, quería preguntarle si, a su conocimiento, existen otros casos como el mío. También me interesa el asunto del hijoputa del senador Mac Carthy y el Sindicato de Libertades Civiles.

Carraspea un poco. Aclara la voz y me dice que él no ha tratado a ningún paciente de mis características. Pero que, sin embargo, en los manuales de su profesión hay descritos algunos casos. De lo otro, ni pío.

(continuará...)


Los lectores/as que gusten de empezar por el principio,
pueden acceder al capítulo I pinchando aquí.

domingo, 7 de marzo de 2010

lunes, 1 de marzo de 2010

UN ARMA EN SU MANO XXV


(...es continuación)

El caudal gris de ciegas horas se rompe por una ranura de luz.
Desperté desnudo y sin recuerdos.

Mi cuerpo estaba cubierto tan sólo por una bata de hospital, de esas que te dejan con el culo al aire. Mi memoria, vacía. Boca arriba, yerto de cuerpo y yermo de espíritu, respiré con la tripa. Tenía un ladrillo en el estómago y la lengua como lija del número tres.

El médico preguntó:
- ¿Cuál es su último recuerdo?

Contesto:
- No lo sé. ¿Cuánto tiempo llevo aquí?

El galeno insiste:
-¿Qué es lo último que usted recuerda?

Se estaba poniendo pesado. Respondí:
- Una casita muy chiquitita con muchas flores en el jardín.

El hombre de la bata blanca humaniza su rostro y dice:
- En ella vivía usted, supongo. ¿Dónde estaba esa casa?

Contesto:
- Que no doctor, que es la letra de una canción.

Este tío está casado con su opinión. Porfía:
- Usted tiene que recordar algo y es su deber ayudar a solucionar su caso.

Preferí no decirle al neurólogo que a mí me importaba un pito solucionar mi caso y decidí darle una pequeña sorpresa:
-¿Es usted un hombre de Mono?

Bostezo. Pido al hombre de las preguntas que me deje dormir un rato. Cierro los ojos y me hago un autodiagnóstico. Claro que tengo recuerdos. Lo que pasa es que son deseos y no sé si se cumplieron o no. Da igual. No pienso averiguarlo. Me acuerdo de ella. ¡Dios! Tacones, manos, medias. Su falda, sus zapatos, su blusa, su melena, su cuello con sus rizos. Me acuerdo de ella con el corazón, no con la memoria.

Un portazo impío me obliga a abrir los ojos . Es el director del manicomio. Me anuncia que en la caja fuerte de su despacho está depositado un convoluto con ochocientos billetes de los grandes. Míos son.

(continuará...)


Los lectores/as que gusten de empezar por el principio,
pueden acceder al capítulo I pinchando aquí.

sábado, 20 de febrero de 2010

UN ARMA EN SU MANO XXIV

(...es continuación)

A mí no me van los tipos preguntones, lo digo auténticamente hablando. Y menos si se comportan como nazis. Los hombres que ganamos las guerras no hablamos de ellas. Pero conste que yo me fuí a Europa a matar a los de la cruz gamada porque no me gustaba ni un pelo el tipejo ese del bigote de guardarropía que tenía tirria a los judíos, homosexuales y comunistas. Y no lo debí hacer mal del todo cuando de dieron la medalla fetén, o sea la individual. Tengo para mí que me gané una segunda condecoración, por la cosa de las purgaciones que agarré con alguna mademoiselle de poco bidet.
Cuento lo que cuento porque los hechos no me dejarán mentir y porque el tiempo pasa que se las pela y porque faltaban menos que cuarenta y ocho horas para tener decidir si aceptaba la oferta del cornúpeta irlandés y apiolaba a la pelirroja, si es que ella no estaba ya criando malvas, o bien me avenía a la opa amistosa de Good Times Cristo y me prejubilaba panza al sol.
El caso es que yo no tengo riñones de conejo y me planté en la consulta del Dr. Willowghby, mi ex-loquero por parte de la pasma. Algo de mala conciencia debía de tener el hombre, pues me recibió raudo como un pensamiento. Y el muy freudiano de vía estrecha va y se pone a interrogarme como si uno fuera de mantequilla y él un jodío maníaco oficial de las SS:
-Explíqueme por sus pasos contados todo lo que recuerde desde la fecha y hora en que dejó de tratarse conmigo, así como los motivos y circunstancias que le han decidido a venir hoy, sin previa cita.

¡A otro can con ese hueso! Menudo soy cuando me pongo. Hablo yo:
-Sepa Vd. que aquí el que trae un pliego de preguntas soy yo. ¡Allá va la primera! Y es facilita, para principiar, ¿es usted una víctima o el asesino?

                                               (continuará...)

jueves, 18 de febrero de 2010

UN ARMA EN SU MANO XXIII

(...es continuación)

El Dr. Willowghby mudó la color. El periódico abría los sucesos con la frase exacta que la bella mujer del pelo rojo le había soltado al despedirse ayer en su consulta:
-Prefiero no volver por aquí Doc, porque es seguro que me convence. Como usted es psicoanalista y yo un poco...puta.

La pelirroja, esposa del soplagaitas de O'Neill y amante del alcalde más corrupto de la costa oeste, salía en los papeles como principal sospechosa del homicidio del concejal de obras y servicios. Tal que anoche y de un solo tiro, al parecer con una Walther PPK. Una obra de arte.

Yo había tenido tratos con Willowghby en la época en que me botaron de la policía por una cosa que, si mira bien, se reducía a la nada. No niego que por entonces yo bebía y jugaba más de la cuenta, pero tampoco era para ponerse así. El único detalle que tuvo el Departamento fué pagarme un tratamiento de mierda con ese doctor de mierda, que estaba más grillado que yo. Recuerdo que, en una de las sesiones, me preguntó por algo que yo deseara con muchas ganas. Por salir del paso, le dije:
-No me gustaría morirme sin dormir una noche en el hotel Hilton.
Y el muy hijo de mala madre va y me dice:
-Yo vivo allí.

                                            (continuará)

martes, 16 de febrero de 2010

UN ARMA EN SU MANO XXII


(es continuación...) (ilustración de G. Grosz)

Mi Menda no había abierto el pico en toda la comida. Ahora no estaba yo en condiciones de aceptar o rechazar la nueva oferta. Sin embargo, me venía al pelo saber un dato que Cristóforo conocía de memorieta. Por ello, me atreví a mascullar:
-He oído por ahí que un tipo le dijo a otro que el hombre de  la M fué quien movió los hilos del asunto de Mamita Yunai. Ya sabes, la United Fruit Company.

Good Times C. soltó el trapo de la risa. Hubo de sujetarse la tripa con las dos manos y su leontina de oro antes de susurrarme:
-M. es grande y todo lo hace a lo grande. Y tú anda con cuidado, que la gente se muere cuando más sabe. Si frecuentaras más la hemeroteca y menos los casas de lenocinicio sabrías lo que es de dominio público. La United se terminó. Que Dios la tenga en su gloria. ¿Has oído hablar de los miles de millones que la CIA ha invertido en armar a los muyahidin para sacar de Afganistán al ejército rojo? ¿Quién presidía el subcomité de financiación militar de la Cámara de Representantes? Y que no se te suba la adrenalina. Todo eso lo saben los niños de teta que lean periódicos. Jubílate con desahogo, no vayamos a tener que manchar el final de tu vida. Con sangre.

Me despedí sin soltar prenda. Con todos estos ajilimójilis, yo silbaba en la puta calle y me decía a mí mismo, ¡ojo al Cristo, que es de plata!

(continuará...)

lunes, 15 de febrero de 2010

UN ARMA EN SU MANO XXI



(...es continuación)

Good Times Cristo me convidó a almorzar el mismo día en que le llamé. Buena señal. Me convocó en su club membershipsonly. El pavo que vestía de pingüino se daba importancia haciendo que buscaba mi nombre en su librote de reservas. Como si uno no supiera que lo rebuscaba era un billete de propina. Puse cara de dontranquedo y no aflojé ni un centavo. ¡Que le jodan a ese adefesio de lacayo de plutócratas!

Agradecí que Cristóphoro no se anduviese por las ramas. Al primer sorbo de su martini dijo:
-Te debo una. Me salvaste de un mal paso y ahora te escucho. Te libero de preguntarme por mi vida. Y yo tampoco lo hago por la tuya porque estoy al cabo de la calle.

No soy persona que se ande con jerigonzas ni garambainas, pero opino que los negocios requieren su poquito de conversación. Y servidor se disponía a dar buena cuenta de una langosta termidor y de un solomillo wellington, regados con un vinito francés que costaba más de lo que valen mis apellidos. Pero...en el correccional cayó en mis manos una novela escrita por un tipo antiguo llamado Marco Aurelio, o algo así, que me enseñó que como mejor se aguanta el tipo es estando uno calladito y metidito en su zorrera. Dejé pasar mi turno y me concentré en la mejor carne que he catado nunca, si descontamos la de la noche que me encamé con la señora del Secretario del Tesoro. Pero esa es otra historia.

-Me he puesto en contacto con un amigo que te dará el próximo lunes ochocientos mi dólares. Te quitas de las calles, te compras ropa de verano en Brooks Brother's y te vas a vivir a Honolulú, dijo Cristo. Es todo.

En cosa de un periquete, mis acciones en la bolsa de valores habían ido pasando de nada a un cuarto de millón, luego a medio y ahora a ochocientos mil machacantes. Y todo por cultivar el oficio de holgar.

                                                                 (continuará...)

sábado, 13 de febrero de 2010

UN ARMA EN SU MANO XX

(...es continuación)

Un caso de mala suerte. Era evidente. A una chica de alquiler se le había cruzado una raya en su camino. Y sanseacabó. Igual tenía débil el corazón, de tanto usarlo. ¿Qué se ganaba empapelando al italiano? Mejor echar tierra sobre el asunto. La edad enseñaría a Cristóforo a no mezclar las churras con las merinas.

La pasma suele liar sus investigaciones porque no prestan atención a lo más esclarecedor. Hay que saber quién paga a quién, puesto que a todo el mundo le gusta el parné. Ese es el hilo a seguir. Los tolilis que presumen de aristócratas son un atajo de hipócritas y snobs por despreciar a los que curramos por pasta.
Tengo yo un colega que es stooper y a sus cuarenta abriles tiene más chepa que el francés ese de la película de nosequé iglesia. El hombre se gana los cuartos hurgando entre los tickets de las apuestas de caballos que los apostantes tiran al suelo sin guipar bien el resultado. Es un trabajo honrado que no perjudica a nosotros los de abajo.

A la bofia no se le canta la gallina. Nunca jamás. Primero y principal porque los contribuyentes les pagamos para que averigüen a quién se le cuelga el mochuelo. Y después porque los polis son muy mal pensados. Yo no conozco más que las cuatro letras, pero mi moral es rotundamente intachable. Como todo es relativo, me pongo siempre de parte de quien paga mis honorarios, que no pasan nunca de veinte machacantes por jornada de trabajo.

Total, que me demoré un par de horitas en llamar a la poli y les conté una versión de los hechos estilo Disneyworld. Y que conste que a la suite del Waldorf Astoria apenas si la maquillé una miaja de nada.
El italiano, alias Good Times Cristo, era hombre de Mono. Me debía una, y había llegado la hora de que me la devolviera con sus interes y toda la pesca.
Me venía bien que me contara lo del affaire del tráfico de armas para la contra que opera por la parte esa que queda más abajo de México, allá por las tierras de la United Fruit Company. Financiado todo con dineros públicos aprobados por el Congreso en una comisión que presidió un compadre de Mono.

(continuará...)

miércoles, 10 de febrero de 2010

UN ARMA EN SU MANO XIX

                                       (...es continuación)
 
Necesitaba un plan. Un plan sencillo. Apto para menores. Normalmente utilizo lo que llamo "la estrategia del barullo" Pero mi parte animal me decía que, para desovillar ésta jodida madeja, se requería algo más que el instinto. Me acerqué al gimnasio donde tengo una taquilla de alquiler y me calcé en la cintura el mejor revólver del mundo. Un magnum 45. Así funcionan las cosas.

Hace algún tiempo hice un favor a un fulano nombrado Cristófaro. Se trata de un italiano que tuvo cierto predicamento entre los espaguettis de la mafia napolitana de N.Y. El muy mascalzone se casó con una claudiacardinale oriunda de su pueblo, de esas de 100-70-100, que al parecer preparaba los gnochis como la sua mamma y fabricaba bambinos a ritmo andante furioso. Total, que Cristo se vió forzado a pedir a su honorable sociedad un trabajo menos ruidoso e igualmente remunerador. En menos que canta un gallo el buen hombre estaba de presidente de un saving bank en un próspero condado de un rico y noble estado de la Unión. ¡Es lo que tiene la ley de l'omertá!

Había sonado la hora de que me devolviera la merced que le dispensé siendo yo, al terminar la guerra, jefe de seguridad en el Waldorf Astoria de N.Y. El benévolo napolitano se había montado un buen bonche en la suite pen-house de mi hotel, con la mala sombra de que, a una de las pin-ups de la bacanal, no se le ocurrió otra cosa que sufrir un síncope mortal por pasarse de la raya. ¡Gajes del oficio!



                                                                            (continuará...)

martes, 9 de febrero de 2010

UN ARMA EN SU MANO XVIII



(ilustración de G. Grosz)
(...es continuación)

Siempre he pensado que cada uno en su trabajo debe tener absoluta libertad moral y de acción. Pero eso de cobrar una pasta gansa por no pegar ni sello me olía a una treta para quitarme de la circulación. O a trampa para cazar elefantes. Era hora de desenrredar el ovillo y dar con la aguja de este pajar.

Me despedí de Ôsip, el barman tudesco:
-¡Duerme bien!
Corrrespondió a mi adiós con más palabras de lo acostumbrado en él:
-Usted lo conseguirá cualquier noche de éstas. Olvídese de ella. Es mujer que necesita mucho mantenimiento.

Mal se ponen las cosas cuando un ciudadano más o menos honesto tiene que renunciar a lo que más le mola y buscar entretenimientos que van menos con su personalidad. Aunque, bien pensado, Hanna tenía pinta de ser una tía de esas que se enamora de todos los hombres que no le hacen ni puto caso.

                                                       (continuará...)           

domingo, 7 de febrero de 2010

UN ARMA EN SU MANO XVII

(G. Grosz)
(...es continuación)

Yo era un detective privado de la serie B. Y hacía dias que se seguía un Plymouth coupé de color granate. ¿Por qué? Ôsip, el barman ruso, que oficiaba en un bareto de cuarta, se había visto con la gente de Mono. Rotko, el alcalde más corrupto que un queso francés, estaba tan encoñado con Hanna que los
jerifaltes del trust me prometían quinientos de los grandes por no dar matarile a la pelirroja. ¿No sería la mujer del lila de Sheridan algo más que un culo de primera? Sí, me habían soplado que esa fulana pasaba al kártell información privilegiada y muy valiosa. Pero...me preguntaba yo ¿me habían contado lo más gordo o una simple milonga?

Un detective privado gana poca pasta, sobre todo si es honesto. Y me iban a caer del cielo quinientos billetes de los de a mil por estarme tranquilito y tocarme las pelotas al sol de la costa. Los golfos tienen su encanto. Los conozco bien, porque soy uno de ellos, pero a nosotros nos quedan grandes los asuntos grandes de verdad. Y éste apestaba a crimen, política, corrupción, poder, mujeres y sexo. Demasiado arroz para tan poco pollo.

                                                             (continuará...)