(BABELIA firmado por M. Rodriguez Rivero)
"Algunos cronistas refieren que durante el Concilio de Constanza (1414-1418) más de setecientas putas acudieron de toda Alemania para aliviar las urgencias de los máximos representantes de la Iglesia de Cristo, ocupados el resto de su tiempo en reparar los estragos del Gran Cisma (véase la apasionante historia del papado Los guardianes de las llaves del cielo, de Roger Collins, Ariel) y en condenar las ideas del hereje Wyclif y de su influyente discípulo Hus (a quien, por cierto, mandaron asar en la hoguera pública). Parece ser que el recuerdo del escándalo provocado por aquel tomate sexual-eclesiástico tuvo mucho que ver en la definitiva instauración del celibato en el orden sacerdotal, lo que ocurrió (eclosión protestante de por medio) en el Concilio de Trento (1545-1563). Me temo que a lo largo de la historia (incluyendo la larguísima parte de la que no tenemos memoria escrita) el sexo ha sido una pasión bastante más poderosa que el deseo de consagrarse a Dios. Los protestantes, conscientes de lo difícil que resulta obviar las violentas exigencias centradas partibus pundendis, decidieron ignorar la reflexión de San Pablo (1 Corintios) según la cual el soltero tenía menos distracciones que el casado para ocuparse de las cosas del Señor, y permitieron, al contrario que su competencia directa, que sus pastores eligieran estado. Otros, como la secta cristiana de los skoptsy (Dostoievski menciona en El idiota a uno de ellos, propietario de una casa de cambio), prefirieron cortar por lo sano y optaron por castrarse, lo que no deja de resultar una solución un poco gore. A pesar de las crecientes y cada vez más extendidas demandas contra abusos pedófilos llevados a cabo por sacerdotes católicos, no crean que yo me inclinaría por una medida tan radical. Pero sí pienso que a los curas se les debiera liberar del celibato obligatorio y compulsivo: así serían menos las tentaciones rijosas en el confesionario o en las aulas. Bueno, es una simple sugerencia que elevo a la jerarquía católica española sin pretender molestar demasiado, sabedor de que esta temporada está muy ocupada en procurar que no se difunda (más) el libro Jesús; aproximación histórica (PPC, Grupo SM, 9 ediciones vendidas), de Juan Antonio Pagola, que no es precisamente un nuevo Hus (aunque hay quien lo considera una especie de Arrio negador de la divinidad de Cristo). A lo que parece, eso sí que es un peligro, y no lo de los niños tocados y abusados."
