jueves, 20 de octubre de 2011

Tiempo de crisantemos (capítulo sexto)


Prefiero ser yo quien sacude primero. Si me atizan por sorpresa, me pongo el turbo y arreo dos veces. Es lo único que recuerdo de aquel colegio católico que sufrí durante todo un puto semestre, antes de que los curas me devolvieran a las garras de mi madrasta. El padre O'connor, encaramado en el púlpito, explicó en un sermón de domingo que también comete injusticia el que no hace nada, no sólo el que hace algo ¡Qué sabrán ellos!

Dejando los curas aparte, ahora se imponía anclar una la maraña de conjeturas que perjudicaban mis sesos. Una sola. ¿Ôsip estaba currando para mí y mi encargo o era un soplón del Mono? ¿Manía persecutoria? ¿Delirio de referencias? Me titiritaba el bolsillo, pero si había algo impepinable es que yo necesitaba un buen sirloin-steak sangrante y un buen polvo sin secuelas. En el restaurante Salerno's me fian y Kathy siempre está abierta a cualquier sugerencia.

Una vez cubiertas mis más primarias necesidades, me encaminé a al barbero Capullici. Yo había decidido correr más riesgos y visitar esa misma noche al puto Mono en su puta guarida.


Camino del antro del Mono, me detuve un par de veces. Una, para que me limpiaran los zapatos.  La segunda para observar al personal que deambulaba por la calle. Los únicos que miran con atención las cosas que ocurren en la rue son los polis y los delincuentes. Los demás pasean o van a trabajar.

En el despacho de Mono no había un puto cuadro en las paredes. Decía que el arte era cosa de maricones. Mono era un viejo duro y astuto. De esos que gastan careto de póker, aunque las cosas les vayan de cine. El muy baboso andaba siempre rodeado de mujeres guapas y de hombres feos. Decía que así nadie cometía errores. En medio de la mierda, conseguía que nunca le salpicara.


Los gorilas de Mono me cachearon con minuciosa parsimonia. Demasiada, para mi gusto. La oficina de Mono estaba llena de esos sujetos que mandan sobre los que mandan en la ciudad. Aquello parecía Wall Street un lunes por la mañana. Personas que fardaban de haberse hecho a sí mismas, pero que, enverdad, habían trepado a base de crueldad y de aprovecharse del sursuncorda. Gente de mala ralea, de los que matan por gusto y no por necesidad.

Mono escuchaba por radio un combate de boxeo de ese púgil al que los plumillas llamaban "la gran esperanza blanca". Me mantuve de pié y sin probar ni gota de alcohol. Es cierto ni dios me ofreció silla o trago. Así se comporta la gente principal. Te hacen sentir como perro alforjero.

El odio se mascaba en aquel cubil. Esa clase de odio que cabrea. Y que me pone en guardia.

( ilustraciones George Grosz)

domingo, 16 de octubre de 2011

Tiempo de crisantemos (capítulo quinto)



Amo los días de
noviembre: vino nuevo y crisantemos...
(Antonio Carvajal)


Me levanto de la piltra con la osamenta más dolorida que un saco de boxeo de un gimnasio de tres al cuarto. Abro el "frigidaire" y me sacude una peste agria. El brik de zumo está más caducado que  mi licencia de armas de detective de tercera. Nada. Ni leche, ni bacón, ni huevos. Nada con fe de vida. Nada que no tenga una costra de moho color verde-moqueta de casa de putas. Le pego un mordisco a un manojo de apio viudo. Supongo que las píldoras de cafinitrina no sirven como desayuno.

El agua de la ducha sale fría y de color tierra. La profesión de rastreador y trampero de adúlteras no da ni para agua caliente. En cambio las starlets bien que se lavan sus bajos tantas veces cuantas les sale de ahí mismo ¡Joder! ya sé que la justicia no es cosa de este mundo, pero…¡diantres, a veces duelen las comparaciones!

Me largo a mi bar a desayunar un par de bull-shots bien cargados de vodka, con un puñado de cacahuetes revenidos y salados como algas plateadas por el sol. Ôsip no estaba. No quise preguntar. Igual andaba arreglando los papeles de su jubilación o bien se había abierto para chivarse al Mono. Un puto detective privado de mierda debe saber barajar un abanico de posibilidades. Sobre todo para tratar de sobrevivir a todas ellas. Aunque jamás sea para mejorar.



Decreté tomarme el día libre aunque, fuera a beneficio de inventario. Agarré el tranvía, camino del zoo, para ver mis semejantes y otros animales, en tanto se aclaraba mi panorama color de hormiga. Las cotorritas y yo nos jamamos una hermosa bolsa de palomitas con ketchup. El ardor de estómago no tiene que ver con la comida ni con la bebida, que lo da la mala leche que uno va criando. Y se alivia con un buen trago de jarabe de Maalox.

Me sueno los mocos con mi pañuelo de dudosa reputación, con la mala estrella de que se me pega al paladar un pelo del vello púbico de la pelirroja. Con el centavo que me quedaba levanté la tapa de mi reloj y ahí fue que guardé el fetiche. Nunca enteraré de por qué me traicionó esa gachí, cuando estábamos a punto de lograr lo más difícil: pasar el purgatorio en este perro mundo.

Hacía mucho tiempo que, en una noche aciaga y en un honky-tong conocido como Club Le Citizen, me presentaron al Mono y me dio por hacerme el gallo:

-Siento haberte conocido, le dije.
-Aún no, amigo, aún no lo lamentas, me dijo el temido Mono.

 No soy de los que se arrugan. En condiciones normales, claro. Pero la sospecha de que Ôsip se había entregado a la merced y servicio del Mono me encogía el ombligo.

jueves, 13 de octubre de 2011

Tiempo de crisantemos (capítulo cuarto)


( foto Saul Leiter )

Ôsip levantó su mirada de la impoluta copa de cristal para martinis y preguntó con su acento de ruso blanco y mirada turbia:

-¿Apuestas amañadas, zorras de alto standing o licencias municipales?

Mi barman de cámara es todo un clásico. Me tocaba especificar un poco mi propuesta de negocio:

-No. Tales asuntos dan pasta a largo plazo. Mi oferta es para un trabajillo rápido y bien remunerado. En una semana tendrás más liquidez que el tío Gilito. Te jubilarás si te peta y harás que te sirvan las copas a ti ¡que ya va siendo hora!

Ôsip no chocó sus cinco conmigo. Tenía que hacerme otra observación bastarda:

-Me muero por conocer a la mujer que le ha dejado tan jodidamente hecho cisco. 

( ilustración George Grosz )

Me revuelve las tripas explicar lo que no se debe contar. Es como soltar un nombre que uno no debe pronunciar. Es como empeñarse en asir la transparencia del aire:

-Estás hoy especialmente espeso. Te daré un revólver de verdad, con balas de verdad, para que despaches de un solo tiro de verdad a una mujer de verdad.

Una vuelta de paño más y la copa se esfumaría entre el humo del local. Ôsip quería más datos y yo no podía escupir ni medio más. Susurré:

-Como se te ocurra mirarla a los ojos mientras la liquidas te meto un paraguas por el culo y luego lo abro. Te limitas a matarla y punto.

Me encontraba abatido, cansado y viejo. Sí, empezaba a sentirme viejo. Uno no pretende ya ser la hostia de feliz, me basta con estar tranquilo. Hace años yo creía que el cielo era azul, que el agua mojaba, que el fuego quemaba, y que las mujeres tenían secretos. Hoy sólo me trago lo último. ¡Qué razón tenía el rejodido de Michael Corleone cuando dijo aquello de que, "si algo nos ha enseñado la historia es que se puede matar a cualquiera"!

Camino de mi cuchitril mi única esperanza contra el viento gélido de aquella puta noche sin firmamento era pensar en mi bolsa de agua caliente. Al fin y a la postre da igual vivir mucho o poco tiempo. ¡Siempre vivirá más una estúpida tortuga!

martes, 4 de octubre de 2011

Tiempo de crisantemos ( capítulo tercero )



La acción apestaba a película de la serie B, pero con un ritmo más lento que un film de Rohmer.

¡Se veía crecer la hierba! Y yo que no me aguantaba las ganas de echarme al coleto un Turkey con dos piedras de hielo…¡y un Chester sin filtro en un par de caladas!

Cuando no hay acción, suelo recurrir a tirar una piedra al tigre:
-Si vas a matar a una persona, no puedes dejar que nada te distraiga, so mamón, escupí al caraviruela.

El comemierda me miró como las vacas al tren, momento que aproveché para
marcarme un farol de los de antes de la guerra:
-Sin que sirva de precedente, tengo una idea. Escúchame: ¿por qué no nos largamos tú y yo y nos cargamos a otra persona? ¡A tu mujer, por poner un ejemplo!

El cornudo maqueado con un traje de mil pavos se rascó la entrepierna y cantó la Traviata:
-Trato hecho. Toma mi revólver. Te espero en un par de semanas en Atlantic City. En la mesa trece del blackjack del casino de mi hotel, el de siempre.




Salí por patas con su blackjack del 38. En esta puta vida hay que ser flexible y no casarse uno ni con su propia opinión. Hubiera sido mejor no haber conocido a la pelirroja pecosa, pero sienta bien estar vivo y con un bourbon en la mano.

Me acodo en la barra de mi bar favorito, me agarro con ansia a mi vaso de bourbon y le pego más caladas a mi cigarrillo que niño de pecho a teta materna. Un barman que merezca la pena tiene que ser circunspecto, estar alerta, ceremonioso sin ser pelota, adusto pero también amable y... tener algo turbio en la mirada. Ôsip, el hombre que me pone las copas, es ruso y circunspecto, ceremonioso, turbio y adusto y todo eso pero elevado al cubo. Inquiere:

-¿Mal día?

Ôsip es el único ser vivo que me puede preguntar algo así. Tan jodidamente obvio.
-No peor que todos los transcurridos desde que desembarqué en Normandía.

Ôsip secaba una copa de martini como un cura a su patena. El hombre del bar sabía que su preguntita no había sido una buena pregunta y pasó a un asunto fáctico:

-Su secretaria ha dejado este sobre para usted.

Dentro había una citación de la corte de justicia para comparecer en la vista oral del puto pleito que mi ex me tiene puesto por impago de su puta pensión por alimentos. Despacho el whiskey, pido otro doble, y propongo a Ôsip:

-¿Quieres convertirte en cómplice mío? Asunto rentable.

(las ilustraciones son de George Grosz)

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Tiempo de crisantemos ( capítulo II )



(ilustración George Grosz )

(...es continuación )


-Porque no me da la real gana convertirme en la mujer de mi mujer que, para colmo, tendría que ser tu ex-mujer. Y te digo más: al final te perderán tu mala cabeza y tu jodida ambición.

El primate armado y rampante estaba muy cabreado. Cada vez más. El muy insolente va y me dice:
-Si quieres morir ya ¿se te ocurre manera menos dolorosa que un tiro en la boca?

Le había tenido al borde del k.o. y el muy cabrón seguía en pié por mi puta manía de dar lecciones de moral. Probé a atizarle un crochet emocional en pleno hígado:
-Eso es cosa de suerte. No te pongas sentimental.

Había llegado la hora de fajarnos cuerpo a cuerpo. O él o yo. Me atreví a añadir un golpe por debajo de la cintura:
-Quizá yo no haya sido más que el polvo de venganza de tu mujer. ¡Suelta el arma coño!

El tipo que me encañona con su revólver se crece y me vacila:
-Y tú, muerto de hambre… ¿no hubieras preferido fracasar como corredor de apuestas, en vez de hacerlo como chulo de putas?

No soy hombre de lecturas. Pero hay ocasiones en que tirar de un clásico puede desarmar al más pintado:
-La duda puede ser una atadura tan jodida como el amor. Tú tienes un problema. Un problema muy serio, diría yo: te cagas ante una mujer sexualmente consciente.

martes, 27 de septiembre de 2011

Tiempo de crisantemos (capítulo I)


Ilustración de George Grosz 


Yo conocía la respuesta adecuada, pero aquél hombre enfierecido echaba espumarajos por su boca:

-¡Al carajo con las explicaciones! gritaba emborrachado de cólera.

De nada sirve un argumento cabal si tu prójimo tiene la mente sucia y el corazón lleno de ira. Y un revólver en la mano.

Probé con un golpe de efecto:

-Si me quitas de encima a esa tipa pelirroja, no tienes por qué matarme.

El hombre primitivo miró tres segundos el cañón de su Smith and Wesson y otros cuatro o cinco a mi entrecejo y escupió con gesto amostazado:

-¡Cuerpo de tal! ¿ estás dispuesto a hacerte rico de una puta vez por todas?

Ahora sí. Me tenía arrinconado contra las cuerdas. Lancé un gancho de izquierda a su mentón:

-¿Y tú, saco de mierda? ¿ quieres saber tú por qué no me caso yo con una gachí forrada de pasta?

sábado, 24 de septiembre de 2011

Un instrumento de buen porte



( el autor en La Habana )


Sin remedio, que no lo tengo.

Me pregunta una lectora:

- ¿Por qué no escribes de una vez por todas un libro gordo?

Como tampoco tengo propósito de la enmienda, voy a explicarme ahora.

Mi escritura, aunque me esté mal el escribirlo, está en la órbita de la cortedad en el decir –Gracián- y obedece a la estética de lo menos.

Estas obritas mías evitan ocupar muchas horas de mis lectores, que a buen seguro las necesitan para otros menesteres.

Además, cierto pudor me impide publicar nada que sea más extenso de lo que yo acostumbro a leer. Soy présbita y mi ánimo también está cansado. Y cada edad tiene su literatura.

A mis años gusta más y cuesta menos leer poesía que prosa. Las novelas que merecen la pena, leídas fueron por mí cuando podía hacerlo a la luz de una vela.

Así lo veo yo: si te gusta escribir, hazlo breve y lee poco mientras rellenas cuartillas. Si prefieres la ficción, toma algo de tu memoria, aunque no tenga trama ni desenlace. La memoria conserva lo que debe ser archivado y sabe más de ti que tú mismo. Tu caletre no podrá inventar nada mejor que lo realmente vivido.

Otra cosa: lo complicado es conciliar las ganas de vivir con los deseos de escribir.

Por último, si lo que cuenta es el tamaño, junten mis lectoras una docena de estos relatos, de los que troceo en capítulos por entregas, y tendrán un instrumento de buen porte.

lunes, 19 de septiembre de 2011

Gris y abandono


( foto tomada por el autor, con móvil, en mi barrio )

Nada…lluvia y frío. Paseo sin rumbo por el barrio. No me gusta esta población. Ya no. No me tiene, no me envuelve. 

El encargado de Linogar, tienda de ropa para la casa, me para por la calle:
− Don Manuel, hace mucho que no vemos a su mujer por nuestro comercio.
Sonrío:
−Es natural. Tampoco yo la veo por casa. Hace tiempo que me dejó ¿Cómo van las ventas?
Me dice:
− Regular. Era mejor local el anterior, el de la esquina de frente por frente.

Sigue el hombre con sus cavilaciones. Me mira hondo y suelta:
− De todas formas, a mí lo que me gusta es el toro.
Me quedo de muestra, cual perro perdiguero:
− ¿El toro?
Sigue:
− Si, Don Manuel. Es que soy mozo de espadas.

Me enseña su carné profesional del sindicato correspondiente. No me cuesta mostrar curiosidad:
− ¿Lleva usted ahora a algún matador?
Inmediatamente me doy cuenta de que he confundido los oficios de mozo de espadas y de apoderado. Pero ya no tiene arreglo.

Sigue el hombre del toro:
− Claro que sí, estoy con zutanito, un chico de Salamanca que promete. El domingo, sin ir más lejos, toreamos en Almagro.

Nos despedimos. Reanudo mi deambular ¿Por qué y adónde?

sábado, 20 de agosto de 2011

¡Qué lástima...!



(edouard-boubat-leila-années-1950)

¡Qué lástima despertarme ahora que estaba encontrando en la vida
del sueño lo que se me había perdido en el sueño de la vida!

Juan Ramón Jiménez

lunes, 15 de agosto de 2011

No tengo miedo



Jorge Francisco Isidoro Luis Borges (Buenos Aires, 24 de agosto de 1899, Ginebra, 14 de junio de 1986) 


Con cierta desgana, leo en “El bandido” de Robert Walser -Siruela, 2004- que «el bandido era en el fondo un hombre de principios, pensaba de vez en cuando en cómo organizarse, esto es, en la manera de adaptarse, mal que bien, al orden de la sociedad».

Los bandidos son tiernos. A diferencia de nosotros los burgueses, que a menudo soñamos con la gran explosión del orden que nos constriñe, ellos anhelan ser queridos por la sociedad e invitados a los programas "à l´eau de rose" de la tele.


¿Quién es el guapo que se atreve a ordenar en su testamento que se inscriba este epitafio en su tumba?: «No creo nada. No temo nada. Soy libre».

¿Cumplirían nuestras queridas familias con nuestra última voluntad?

Antes al contrario, el bandido-tipo desea una lápida con inscripción de este tenor: «Que Dios me perdone».

En Ginebra, en el precioso cementerio llamado " Plainpalais", en la tumba de Borges está tallada, en sajón antiguo, la siguiente inscripción: «No tengo miedo», es decir, «And ne forthdan nâ».


La verdadera libertad es la del misántropo, sobre todo si está muerto. Quede claro.



martes, 9 de agosto de 2011

Tú, animal hembra, mujer mía



( foto tomada por mí cerca de casa )

¿Cómo has podido tú, animal hembra, mujer mía, llegar a esa finura, llegar a que yo grite por ti en la orilla de la mar, por ti con sólo tus dos ojos que brillan, verde lago interno con cielo?; ¿cómo tú eres así del cielo, lo que yo he llamado cielo por ti?


¿Cómo del movimiento delicado de tu brazo, tu cuello, tu cintura has ondulado el hilo de mi órbita, hasta hacerme anhelar dar el traspiés que nos tiende en el plano último de la vida?

( Juan Ramón Jiménez; incluído en "De los ríos que se van" 1951-1954 )
Notas del editor:
Primera: la foto hecha por Manuel Mª Torres Rojas está tomada tal cual del natural. No ha sido retocada.
Segunda: Juan Ramón escribió traspiés con acento. Yo también lo prefiero y así lo dejo.

jueves, 14 de julio de 2011

Hacer nada


( del álbum familiar )

A los quince años, hace tantísimo tiempo, escribía yo de mis cosas en el despacho paterno que, no hace falta jurarlo, era de puro estilo "remordimiento español". Entró sin llamar, según su  costumbre, la yaya que nos había criado a los nueve hermanos y me preguntó:

- ¿Qué haces escribiendo? ¿No tienes nada que hacer?

La yaya Sagrario era de Ventas con Peña Aguilera, provincia de Toledo, y la guerra había matado a su novio, un miliciano del Frente Popular llamado Emiliano. Ella no tuvo ya ojos para otro hombre alguno. Sagrario era honesta y leal. Entregó su vida a nosotros y entre nosotros murió. De ella aprendí que no siempre los vencedores llevan razón.

viernes, 8 de julio de 2011

Relación de pareja


Una relación de pareja consiste, en esencia, en estar haciendo continuamente, 
ambas partes, cosas que no apetecen a uno de ellos y, en ocasiones, cosas que
realmente no son deseadas por ninguno de los dos.


(foto de arriba tomada por mí; abajo, "pareja haciendo el amor ruinas Berlín asediado artillería soviética" MIGUEL NAVIA El País)

viernes, 1 de julio de 2011

Navega mi alma



( tomé la foto en Francia con un móvil prehistórico )

"...en él navega mi alma,
que murió por navegar!"

( Los versitos están extraídos de un pequeño poema de
Concha Méndez Cuesta.Madrid,1898-México,1986 )

jueves, 23 de junio de 2011

Sale la aurora



Sale la aurora, y de su fértil manto
rosas suaves esparciendo y flores
pintando el cielo va de mil colores
y la tierra otro tanto...

( Francisco de Figueroa 1530-1589 )

( fotos tomada por mí en la madrugada de hoy, día del Corpus )


jueves, 16 de junio de 2011

Ese hilo que hilvana


El eco de la infancia, ese hilo que hilvana los descosidos de nuestra restante vida...


( ilustraciones de Edna Boies Hopkins 1872/1937 )

domingo, 12 de junio de 2011

Deseos de mujer



Mi amiga, paisana y escritora María Ángeles García Garrido, a petición mía, me envía este delicioso texto, alegre y sutil réplica a uno que escribí sobre los deseos de un hombre. Allá van los anhelos de una gran mujer:

"Mis deseos de mujer son:

Permanecer en un cuerpo joven de mujer eterna en la edad de saber lo que es la vida y de merecer, para que no me den gato por liebre, tener medidas de mujer 10, 90-60-90, las mismas que tenía cuando moceaba.

Alegría de vivir siempre, conocimiento, poder personal, libertad, sexo, igualdad, apreciación, optimismo, salud, familia, amigos, dinero, amor, paz y ser generosa compartir con los demás; cuando me cansara de ser mujer 10 eterna, convertirme en vaca sagrada hindú.

Deseo que mi esposo, mis hijos y yo, incluidos mi perro Chico y mi gata Blanquita, tengamos todos larga vida, ser madre de una hija o de dos, tener una guardería de niños y niñas para que la especie humana perdure y un zoológico de animales, un acuario gigante con peces de todos los colores y tamaños para poder bucear dentro de vez en cuando.

Deseo un cocinero, un peluquero- maquillador, un salón de masajes con masajista, guardaespaldas, socorrista, una ambulancia de emergencias con médico incluido, una piscina de agua caliente cubierta, tener un jardín y huerto con árboles frutales cuidado por un jardinero, una cama de agua caliente en invierno y de agua fría en verano para mi solita.

Varios robots que realicen todas las tareas domésticas a la perfección y con pulcritud en las casas, de la montaña, de la isla privada paradisíaca, de la casa de cristal y del castillo rojo, para que estén en perfecto estado para habitarlas en cualquier momento.

Disponer en el momento de todos los medios de locomoción privados, para poder viajar por el mundo cuando lo desee en avión, tren, barco, globo, un mercedes con chofer, moto, bicicleta, que no falten burros, camellos, dromedarios, caballos, carruajes con sus cocheros por si se agotara la gasolina y un columpio para columpiarme.

Una tarjeta Visa de oro que nunca tenga números rojos y propietaria de unos Bancos con muchos lingotes de oro, en este mundo en el que el dios don dinero es el que manda y compartir con los que no tienen.

Un castillo rojo con torres y vistas a Sierra Nevada, con música y obras de arte, un despacho para escribir y leer con muchas estanterías llenas de libros, lápices y hojas de papel en la mesa de escritorio, que la musa de las letras no me abandone nunca escribiendo en mi blog el blog de MA, con un ordenador personal e internet para conectar en tu blog “Casa de citas”.

Deseo un harén de hombres de todas las razas y culturas del mundo, altos, guapos, jóvenes, mayores, rubios, morenos, castaños, pelirrojos, albinos y de pelo blanco incluidos calvos y yo ser la reina mora del lugar.

Tener una casa de cristal flotando en el mar con las paredes de cristal que protejan del sol donde la luz siempre esté luciendo natural y de noche la ilumine la luna con las estrellas y luceros, por supuesto de vez en cuando que vengan mis amigas a visitarme para dar alguna fiestecilla loca en el harén de hombres con música, desmadre incluido, canapés y brindar con buenos vinos españoles y champaña francés, que la fiesta no pare… Fiesta y más fiesta.

Son mis deseos locos de mujer.

P.D. Te devuelvo la lámpara de Aladino con mis deseos de mujer, para que sigas pidiendo más deseos de hombre."




Que no se me olvide: el enlace al blog de MA es este:
http://elblogde-ma.blogspot.com/


La foto de arriba es de Belle Vere Vogue Italia y la de abajo no lo sé y lo siento, porque es preciosa. La obtuve navega que te navega...y se me fue el santo al cielo.

martes, 7 de junio de 2011

Humphrey Bogart


"¿Quién no lleva luto por Humphrey Bogart, muerto a los 56 años de un cáncer de esófago y medio millón de wiskhies?"

Del obituario que André Bazin le dedicó en Cahiers du Cinemá (febrero 1957)

domingo, 29 de mayo de 2011

Amar sin el verbo


¡Amar sin el verbo, sin la palabra!

¡Amor de dulces y silenciosas heridas!

Piel contra piel entre seres mudos.

Miradas, suspiros, candores, deseos,

ternuras en enjambre, azares sin convocatoria, sin orden del día

ni agendas incompatibles para mañana;

sin memoria de ayer, sin balance de hoy.

¡Sexo sin cuenta de resultados!

( la foto es de Sally Mann: Amor Revealed, 2007 )

( los versos son de un tal Manuel María Torres Rojas )

domingo, 22 de mayo de 2011

Mi padre en los sueños



( foto del álbum familiar )

De los sueños que hice en la amanecida de esta duermevela, dos eran con él.

Buscaba a mi padre por la casa de Madrid, por el rincón de la sala en que pasaba cada penumbra de las tardes de verano, empotrado en su sillón de orejas color cuero hojiverdoso y no. No estaba mi padre.

Sueños después volví a por el padre. Nada, que no hay padre. Tan solo su foto de joven. Y este señor, ese “pollo pera” que aún no era padre de nadie, ¿qué tal padre mío sería/ fue después?

lunes, 16 de mayo de 2011

El sosiego de mi vida





Que nadie venga y me impida
el sosiego de mi vida,
al que mis sueños le robo...

( Miguel Valdivieso. Cartagena, 1893 - Madrid, 1966 )
( fotos tomadas por mí en la tierra del poeta )

viernes, 6 de mayo de 2011

Completo de naturaleza


"Estoy completo de naturaleza,
en plena tarde de aúrea madurez,
alto viento en lo verde traspasado."

( Juan Ramón Jiménez )
( foto tomada por mí )

Marisa Vegas, profesora de literatura y editora de un precioso
blog, me hizo llegar y recordar el verso juanramoniano.
Su cuaderno y sus letras, primor de esmero y nitidez,
están aquí:

viernes, 29 de abril de 2011

Cicatera soledad



Me levanté temprano.
Llevo tus altos ojos mirando por los míos, tu frente en luz,
la claridad de tu mirada. Llueve.
Cicatera, razonable, geómetra, adictiva soledad: ¡Siempre me quitas más de lo que ofreces!
 
 

( fotos de Masao Yamamoto )

jueves, 14 de abril de 2011

La Habana luz y gracia






La Habana es ciudad alegre y generosa
¿No querría uno aquí volver a la niñez?
¿No se puede vivir y morir  a gusto en Cuba?

( Fotos tomadas por mí )

sábado, 2 de abril de 2011

¡Huele a cuerno quemado!

Mi casa olía como la tarde,
a cuerno
quemado.







A chamusquina.
Salvé los muebles,
llamé a los bomberos y,
en un santiamén,
como quien dice, en
menos que canta un gallo,
asunto zanjado.



( fotos tomadas ayer tarde con mi móvil )