( un servidor rumbo a América )
Belkys Pulido es una excelente narradora de origen cubano radicada en México. Su escritura tiene la fuerza de lo infrecuente, cual pez que nada entre aire y agua. A mi demanda, Belkys ha escrito su versión de los hechos acontecidos aquella tarde en la Casa de América. No dejen ustedes de visitar el cuaderno de bitácora de Belkys. Se llama Halocubano:
http://halocubano.blogspot.com/
http://halocubano.blogspot.com/
Me han dicho que usted escribe...
(versión cuarta)
(versión cuarta)
La otra tarde, con mucha desgana, me hice el esfuerzo de asistir a un encuentro literario en la Casa de América. No soporto cubrir las presentaciones de libros, pero era esto o nada. Escribí un ensayo breve, sobre el ego de escritor y a la salida pensé colgarme una entrevista, pero se complicó.
Voy y me clavo en la puerta, busco con los ojos al editor y un tipo que me mira de arriba abajo como olisqueándome con los ojos. Esos son los que me gustan, ¿sabes? Los que te huelen desde lejos, pero este era alguien importante. Cursé un Taller de Escritura con él, aprendí más de sus ojos claros que de sus clases, pero él nunca reparó en mí. Se había abrazado con el escritor, el editor y el copón divino… ya venía mi entrevista ¿comprendes? Nos separaban dos pestañazos míos y dos pasos de él… cuando se acerca una mujer. Coño, se parecía a Jessica Rabitt y le cortó el impulso. Se le atravesó y le dijo así a golpe de labial rouge:
- - Me han dicho que usted escribe…
Y él, todavía me miró de frente, por encima del hombro insinuante de la Jessica, pero le contestó y en su nariz noté que había cambiado el olfato de dirección. De todas formas, yo debía aparentar que esperaba a alguien y miré el reloj, como con prisa. Ella no tenía grabadora, nada. Abundante chasis, sólo eso. Alcancé a escuchar preguntas y respuestas, que no escribo porque además tendría que explicarte quien es Benedetti y el tiempo corre. Me quedé allí, sembrada. Junco flaco, esmirriada me sentí. Estaba a punto de arrancarme de raíz cuando veo que se despide la palma real. Tenía un acento como del Caribe ¿no te dije? Y que le da un papelito, se sonríen. Ella mueve toda la carrocería en despedida y no me lo vas a creer, el tipo que se vira hacia mí, así de frente, como los buenos toros y yo me siento trapo rojo y me estiro porque ya no voy a lamer el arroyo, ahora soy un junco seducido. Agarro mi grabadora como un revólver, apunto mis lentes directo hacia él, como decía mi padre: los ojos son los primeros que se tutean.
Le digo:
-¿Te puedo hacer unas preguntas?
Y él suelta una carcajada…no recuerdo si fue antes o después de contarle de mí y su taller, más tarde, desnudos en su cama.
Me han dicho que usted escribe...
(versión quinta)
(versión quinta)
( el autor en el jardín del Hotel Nacional en La Habana )
Asistí anteayer a un sarao literario en la Casa de América. Una señora de buen ver se acercó y amablemente dio origen a este breve diálogo:
-Me han dicho que usted escribe.
-No señora, ¡vivir del cuento! ¡qué más quisiera yo! Un servidor oficia de maquillador de cadáveres en la funeraria “La Gran Vida”, ahí mismo, a la vuelta de la esquina. Le dejo mi tarjeta de visita.
El supuesto escritor se alejó dejando una vaharada a formol que dejó atufada a la hermosa dama.
Y colorín colorado, este cuento se ha acabado, salvo que alguna lectora decida enviar una sexta versión del frustrado encuentro.
-Me han dicho que usted escribe.
-No señora, ¡vivir del cuento! ¡qué más quisiera yo! Un servidor oficia de maquillador de cadáveres en la funeraria “La Gran Vida”, ahí mismo, a la vuelta de la esquina. Le dejo mi tarjeta de visita.
El supuesto escritor se alejó dejando una vaharada a formol que dejó atufada a la hermosa dama.
Y colorín colorado, este cuento se ha acabado, salvo que alguna lectora decida enviar una sexta versión del frustrado encuentro.

