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miércoles, 16 de junio de 2010

LA NOCHE MÁS ORIENTAL IV


( capítulo cuarto )

El azul violeta de ese papel forralibros es también el color de la tanzanita, la piedra preciosa que vela por la tribu de los Massai, que viven en Kenia. Distinto azul es el de la turquesa iraní, piedra semipreciosa que aleja el mal de ojo y protege el corazón. Resulta igualmente muy útil contra la picadura de escorpión. Mi tío el teósofo me aseveró que el sabio Salomón conocía cabalmente el abanico de virtudes de la turquesa, que debe tener color celeste uniforme, clarito y sin vetas.

Del turbante de un rey mago cayó, aquella noche encantada, una gran turquesa, perfecta de color y sin impureza alguna. Encontré la piedra inspeccionando los restos del refrigerio que SSMM se habían dignado catar. A nadie confié mi precioso hallazgo, que siempre llevo encima en una pequeña faltriquera de malla de algodón del Eúfrates. Me ha librado de más de un hechizo. Tanzanita no he conseguido, pero estoy en ello. Echen ustedes a volar la voz, a ver si me cae una de tales piedras, que estoy seguro que no me dejará mentir.


El río cuyos meandros serpenteaban a lo largo de todo el tablero se hacía con papel de plata, pues aún no existía el papel Albal. Quiere decirse que el agua argenta provenía de las tabletas de chocolate Tárraga, Elgorriaga o Nogueroles y llevaba adherencias de cacao y algarroba, que es fruto del algarrobo y cuya vaina y semillas machacadas se amasaban en aquel entonces con el cacao, para que cundiera el chocolate. Quizás fuera no tanto por escasez, que también lo era, sino por mor de cuidar de nuestras colitis infantiles, tan abundantes antaño. La algarroba o garrofa es legumbre cuyos taninos son potente remedio antidiarreico. Mano de santo, como quien dice.

Atrás cito marcas comerciales de cosas aquellos años del cuplé. Los nombres mercantiles son, como todas las instituciones, finitos. Los de prestigio aguantan años y años y ahí siguen Kodak, Gillette, Coca Cola, Cola Cao, Danone y otros. Pero ya no hay camisas Tervilor, estufas Super Ser o televisores Marconi. Tampoco chicle Bazooka ni caramelos SACI, fabricados éstos por Gª Hnos., de Jijona. ¡Que son pa’ la tos!

Parte del pluriempleo de mi padre consistía en trabajar para la Agrupación Nacional de Fabricantes de Chocolate, lo que nos aseguraba el suministro de alimento tan fundamental para merendar en el cine Colón o en el Príncipe Alfonso. Un plátano, una onza de chocolate y un bollo suizo por barba daban para ver, sin rechistar, dos películas seguidas, que los programas eran dobles y en sesión continua. La que se llamaba “Flecha rota” me gustaba mucho y la vi tantas cuantas veces soportaron los hermanos. A la yaya Sagrario como que le daba igual, pues para llorar sirve cualquier peli, salvo las que ahora se hacen con efectos virtuales de ordenador, y portan mensajes tan sutiles y elaborados que mi mollera no capta bien. Entiendo mejor a Bergman, a Antonioni, a Godard o a Win Winders que a los cineastas del clan de los rompehuesos o del sonido del trueno, aunque me esté mal el comparar.

                 ( fotograma del film de GODARD "vivre sa vie". La actriz es ANNA KARINA )